Ante las escasas lluvias y la sobreexplotación de acuíferos, utilizar el agua de manera sostenible reusándola con sistemas de riego tecnificados mejoraría el abasto en ciudades y el campo
Por Amado Vázquez Martínez
El «Día Cero» de la crisis del agua, popularizado en 2018 en Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, cuando se anunció que se quedarían sin agua porque las presas estaban casi secas, ya ocurre en México con tandeos en ciudades mexicanas y proseguirá de no hacer un uso responsable y reuso del líquido en la agricultura y las ciudades, ya que hasta febrero, las 25 presas más importantes estaban al 43.84% de su capacidad por la sequía, que redujo la superficie de cultivos y ocasionará récord en importación de granos. Y es que en 2023 llovió menos que el año anterior y, por si fuera poco, de los 653 acuíferos que hay en el país, cerca de 300 tienen algún grado de sobreexplotación, algunos de ellos enorme, lo que en general compromete la salud de las personas por la contaminación con metales pesados y también afecta a la agricultura, porque el déficit de la recarga es de al menos 10 mil millones de metros cúbicos. Además, pese a la crisis hídrica por el impacto de la sequía en el 85% del territorio nacional el año pasado y en lo que va de este 2024, el 60% del riego agrícola aún se realiza por gravedad
e inundación, pese a que de esa forma se desperdicia más del 50% del agua, el resto tienen algún tipo de tecnificación y solo un 10% de los cultivos cuentan con algún sistema de riego avanzado, como riego por goteo. ¿HORA CERO? Para conocer la situación y alternativas que le esperan a México, dialogamos con el experto en temas hídricos Francisco X Valdés, ingeniero e inventor y autor del plan de rescate hídrico del estado de Aguascalientes, quien logró tecnificar todo el riego de esa entidad. Ahí logró incrementar la rentabilidad de la producción agrícola, ahorró ¾ partes de agua en el campo y está en la segunda fase para lograr el reuso del líquido tratado de la capital para destinarlo a la agricultura para que la huella hídrica sea cero, sistema que podría utilizarse en otras entidades, como en Nuevo León. También dialogamos con el profesional y responsable de la gerencia técnica de riego agrícola de la empresa tecnológica Greenhow, Gilberto García Albarrán, quien traza un panorama del ahorro de agua que se puede lograr mediante el uso de alguno de los sistemas tecnológicos de riego, pues incluso en cultivos como el maíz en régimen de riego ya utilizan, ante la sequía, riego por goteo en el norte del país. Además, presenta las ventajas de que podrían echar mano maiceros y fruticultores al contar con avances tecnológicos como sistemas que permitan incrementar la eficiencia del riego hasta en un 90 por ciento en el caso de estos cultivos, lo que es una gran ventaja ante la sequía y la poca agua de las presas.

PANORAMA CRÍTICO
La sequía en 2024 está considerada como la más significativa desde el periodo 1941-1963, que se reconoce como la sequía más crítica del siglo XX por su impacto socioeconómico, incluyendo hambrunas y migraciones masivas. En 2024, el nivel promedio de las presas en México ha disminuido significativamente, ya que, hasta febrero de 2024, el promedio de llenado de las 125 presas más importantes del país era del 43.84%, el nivel más bajo desde 2008. Además, las 210 principales presas de México iniciaron el año con un déficit del 25%, para un total de 66 mil 857 millones de metros cúbicos de agua almacenada, según reporte de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), que contabiliza aproximadamente seis mil 238 presas construidas y operadas por diversas entidades públicas y particulares del país.
LA SEQUÍA
La sequía que ha afectado a México desde 2023 ha tenido un impacto significativo en la economía y la agricultura del país, pues el año pasado impactó al 85% del territorio nacional en diversos grados (CONAGUA). Esta carencia de agua y altas temperaturas afectaron especialmente a la producción de granos y esto tendrá consecuencias inmediatas en este 2024, lo que podría llevar a un déficit alimentario y a mayores importaciones al reducirse la producción agrícola, especialmente de sorgo y maíz. En el caso del sorgo, el GCMA y otras instancias estiman que experimentará una notable reducción estimada en 300 mil toneladas, especialmente en el noroeste del país Pero, aunque algunas previsiones, como la de Climaproagro, estiman que el temporal lluvioso será mejor que en 2023, la escasez de lluvias redujo las reservas de agua en las presas de uso agrícola, lo que llevó a una reducción de la superficie sembrada en el ciclo otoño-invierno 2023-2024.
MENOS MAÍZ
En 2023, México importó un total de 19.5 millones de toneladas de maíz, de acuerdo al Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, lo que representó un nuevo récord en las importaciones para el país, superando las cantidades importadas en años anteriores, como en 2022, cuando se importaron 17.3 millones de toneladas. Las estimaciones de Juan Carlos Anaya, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), indican que
para el año 2024 habrá una caída del 6.6% en la producción de maíz en México, según lo relató a Tierra Fértil. Los actores económicos y expertos, así como del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), estiman que la cifra de importación de maíz en 2024 podría llegar hasta los 22 millones de toneladas debido a la caída en la producción nacional por la sequía y otros factores como la falta de apoyo al sector maicero de México por falta de políticas oficiales.
EL RIEGO
De acuerdo a Gilberto García, en México del 60% al 65% de la superficie total de riego se utiliza el riego por gravedad, posiblemente de un 10% a un 15% por goteo y el resto es aspersión y del aprovechamiento del agua, la eficiencia varía entre el 50 y 60% en riego rodado, depende del suelo y de la nivelación; en aspersión va del 70% al 78% de eficiencia, pero en goteo va del 85% al 93%, lo que representa un ahorro significativo de agua. El resto del agua se desperdicia porque no llega a la zona radicular, regularmente se percola, se va al subsuelo, lo que demuestra el desperdicio del agua, pues el 75% del agua dulce se destina a la agricultura, de la cual el 60% se usa en riego rodado y de esta cantidad más de la mitad se evapora o se filtra a los mantos acuíferos. La mayor parte del riego se concentra en Sinaloa, Sonora, Jalisco, Michoacán, parte de Chihuahua, Guanajuato, San Luis Potosí, entre otras entidades, pues el sur del país prácticamente no utiliza sistemas de riego por no tener el problema de la carencia de agua.
En México solo hay de cuatro a seis millones de hectáreas de riego, dependiendo de la existencia de agua, del total de las 22 a 26 declaradas por el INEGI como utilizadas para el sector agropecuario del país, algunas de las cuales no están utilizadas o se destinan a otros usos. Poco más del 10% del país tiene riego por goteo y 30% otros sistemas como aspersión, porque implica más tecnología, como bombas, porque el riego ya no es como hace un siglo, cuando se traía agua del canal para meterla al terreno, sino que ahora es un equipo mucho más eficiente. Explica que el riego con algo de tecnología en México viene de la década de 1980, pero la tecnificación comenzó en 1990, «ha evolucionado bastante rápido, va creciendo la tecnología con más cintas, válvulas y mayor eficiencia», asevera el experto, al comentar: «va cambiando día con día».

CUATRO PROBLEMAS
Para Francisco X Valdés, el mundo y por supuesto, México, tiene cuatro factores que lo afectan en materia hídrica, que son el crecimiento demográfico, el cambio climático y una dieta elevada de proteínas con exceso de agua, lo que presiona al alza la crianza de ganado y la necesidad de contar con más vegetales. Ejemplifica el gasto de agua ante la necesidad de alimentar a más mexicanos cada día: Producir un kilo de carne de res requiere del uso de 15 mil 500 litros de agua y un vegetal necesita 320 litros; mientras que una sola nuez necesita mil 300 litros. A todo esto, se suma la menor disponibilidad de agua en ríos y lagos, aunado a que el 59% de los cuerpos de agua de México no cumple con las normas de agua a nivel mundial, lo que representa un grave problema sanitario.
CRISIS HÍDRICA
El país requiere de 87.84 km3 de agua por año, lo que representa 87 mil 840 millones de litros de agua, de la cual se destina al uso agrícola el 66.8 (76%), para uso municipal 12.6 (14%); para uso industrial 4.3 (5%) y para generar electricidad 4.1 (5%), según la FAO y Conagua. Sin embargo, hay crisis hídrica en el país, porque se extrae más agua de la que se recarga a los 653 acuíferos, de los cuales 275 tienen algún grado de sobreexplotación, pues, por ejemplo, el acuífero 317 de Cabo San Lucas extra 29 veces lo que recarga. Indica que la recarga natural de agua del país está comprometida y junto con ella la vida, puesto que el cálculo de sobreexplotación cita que extraen 23 mil millones y generan un déficit de casi 10 mil millones. Por ello hay 275 acuíferos con afectaciones, como en Durango, Chihuahua y San Luis Potosí, así como algunas zonas del occidente del país, donde explotan hasta 22 veces la disponibilidad del agua y ocasionan un déficit en la recarga. Explica X Valdés que en el país hay 86 distritos de riego, con 50 mil unidades de riego para seis millones de hectáreas de siembra, pero consume 76% de agua del país. Hay de 5.8 a 6.2 millones de hectáreas de riego y de 14 a 18 millones de temporal, pero en las primeras producen mucho más de la mitad de los alimentos del país.
CASO AGUASCALIENTES
En el caso del Estado de Aguascalientes, tiene el distrito de riego 01, el cual es emblemático porque X Valdés buscó transformar la agricultura y el paisaje económico de la región mediante la optimización del uso del agua con sistemas de riego avanzados. Tal distrito comprende aproximadamente 11 mil 800 hectáreas, de las cuales 6 mil 100 son regables, para lo cual, desde el 2005, ante la contaminación con metales pesados del agua de los pozos, se buscó eficientizar el uso del agua antes de que llegara el «Día Cero». Por ello, implementó un sistema de riego agrícola de precisión, por goteo, que conduce el agua de la tubería que proviene de la fuente -La Presa Calles-, a las hectáreas de cultivos, lo que logró resultados espectaculares en ahorro de agua. El siguiente proyecto es dirigir directamente el agua a la capital y reusarla para volverla a enviar ya tratada a las zonas agrícolas, lo cual deja la huella hídrica en cero y en lugar de cuatro litros de agua destinados a la ciudad, industria y agricultura, ahora solo se usará un litro dos veces al darle uso en la agricultura a las aguas residuales de la ciudad, pero ya tratadas. Antaño, el riego por hectárea era de 13 mil 700 metros cúbicos, pero con el nuevo sistema solo utilizan cuatro mil 300 metros cúbicos, pues en el caso del maíz, antes se cultivada con riego rodado, pero obtenían alrededor de 5.7 toneladas en el ciclo primavera verano. Con el riego de precisión ya obtienen 18 toneladas por hectárea con una tercera parte del agua, lo que representa que un metro cúbico produce más alimentos que el sistema anterior y esto se traduce en que en el distrito de riego antes generaba ocho millones de pesos, pero al terminar este año generarán tres mil millones de pesos, ya que además realizaron otro tipo de cultivos por la eficiencia en riego del 90% contra 30% del sistema anterior.
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