El reacomodo global financiero, de mercados y tensiones comerciales favorece a México por su competitividad y abre al agro nuevas oportunidades en Estados Unidos y en el mundo
TF/Amado Vázquez Martínez
El país se encuentra en una coyuntura histórica en materia agroalimentaria: conflictos internacionales, volatilidad de mercados y tensiones comerciales han convertido al agro en un eje de seguridad nacional, nuevo tablero global en el que México no solo enfrenta riesgos, sino que también tiene la oportunidad de consolidarse como proveedor confiable del mercado estadounidense.
Así lo planteó en Chihuahua la economista argentina Valeria Piñeiro, representante regional para América Latina y el Caribe del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI), durante el Foro Global Agroalimentario 2025.
En entrevista con Tierra Fértil advirtió que el agro mexicano debe transformar las ventajas coyunturales en una estrategia de largo plazo: «El nuevo escenario global reforzaría oportunidades para México en el mercado estadounidense y traccionaría las exportaciones totales en los productos de mayor importancia».
CHOQUES GLOBALES
Piñeiro recordó que el comercio agrícola mundial ha sido sacudido por choques de gran magnitud: pandemia, guerra en Ucrania y tensiones entre Estados Unidos y China, eventos que provocaron desajustes en cadenas de suministro, alzas en fertilizantes y energía, además de un repunte en el proteccionismo.
Los números reflejan la magnitud: mientras en 2019 los fertilizantes se mantenían estables, para 2022 y 2023 alcanzaron máximos de una década, condicionando la rentabilidad de los productores y al mismo tiempo, los fletes internacionales se duplicaron frente a 2019.
En ese contexto, México se muestra vulnerable por su dependencia de granos e insumos importados –maíz, soya, fertilizantes–, pero también estratégico: integrado al T-MEC y con vínculos crecientes hacia Asia y América Latina, puede fungir como puente entre regiones en un mundo fragmentado.
VENTAJA ARANCELARIA
El punto de inflexión, dijo, llegó con el llamado “Liberation Day” de Donald Trump en abril de 2025. Mientras EE. UU. impuso un arancel universal de 10% a casi todos sus socios, México y Canadá quedaron exentos gracias al T-MEC. La medida golpeó a competidores de Asia y Europa, pero fortaleció a exportadores mexicanos.
El impacto fue inmediato: México desplazó a varios proveedores en el mercado estadounidense, con aumentos en aguacate, uvas, cítricos, café, caña de azúcar y alimentos procesados, además de carne porcina, moluscos, leche y crema ingresaron al top 20 de exportaciones.
Las cifras confirman la tendencia: las exportaciones agroalimentarias mexicanas a EE. UU. crecieron en promedio 8% tras el cambio arancelario, pese a caídas acumuladas frente al año previo. «Gracias a su exención por el T-MEC, México podría ganar el mercado que perderían otros países de Améric

«México tiene la oportunidad de consolidarse como proveedor estratégico de alimentos en América del Norte, pero el éxito dependerá de su capacidad para reducir costos internos y garantizar un suministro seguro de insumos críticos»: Valeria Piñeiro
COSTOS CRÍTICOS
Aunque el panorama arancelario favorece, Piñeiro advirtió que la rentabilidad depende del control de costos de producción: Energía, fertilizantes y logística pesan tanto o más que el precio de los alimentos en la ecuación final.
La guerra entre Rusia y Ucrania disparó fertilizantes y energía, elevando los costos en México a niveles no vistos desde 2018 y aunque en 2024 hubo ligera reducción, siguen por arriba de 2019–2021. «Las oportunidades solo se materializan si México asegura un suministro estable y diversificado de insumos críticos», subrayó.
DEPENDENCIA Y MAÍZ
La vulnerabilidad mexicana queda clara: en 2024, 100% del fosfato agrícola provino de EE. UU., el potasio de Canadá (27%), Rusia (8%) y Alemania (10%), mientras que en nitrógeno, Rusia aportó 39% y EE. UU. 18%.
El maíz ilustra este fenómeno. Según FIRA, producir una hectárea costaba en 2018 unos mil 159 dólares; en 2023 subió a mil 924 y en 2024 bajó a mil 587, aún 37% más caro que en 2019. El sobrecosto, derivado de fertilizantes, energía y comercialización, reduce márgenes y limita la oferta frente a la creciente demanda de EE. UU.
RIESGO LATENTE
Para Piñeiro, el mayor riesgo no proviene de la demanda externa, sino de la resiliencia interna y los beneficios del “Liberation Day” podrían diluirse si México no fortalece infraestructura logística, diversifica proveedores y garantiza precios competitivos de energía y fertilización.
En sus propias palabras «el agro mexicano puede convertirse en un gran ganador en el mercado estadounidense, pero ese triunfo será efímero si no se acompaña de una estrategia integral de competitividad».
SECTORES EN EXPANSIÓN
A pesar de caídas de 5 a 9% en exportaciones al inicio de 2025, ya se observan señales de recuperación, ya que, por ejemplo, los envíos de aguacates, uvas y cítricos crecieron de forma sostenida tras el arancel universal de EE. UU., consolidando la hegemonía mexicana en productos de alta demanda.
Los sectores emergentes como lácteos, huevos, oleaginosas y trigo también ganan terreno en el mercado norteamericano, y su potencial podría transformar la estructura del comercio agroalimentario en cinco años; casos como la carne porcina y los moluscos, que ya figuran en el top 20, reflejan la capacidad de adaptación de productores mexicanos con certificaciones y cadenas de frío.

RECUPERACIÓN DIFERENCIADA
Comparativamente, México incrementó ventas en rubros específicos mientras Canadá, Brasil y Chile resultaron más afectados: En café y té desplazó a proveedores sudamericanos; en cárnicos y procesados, a europeos.
Entre enero y mayo de 2025, las exportaciones mexicanas a EE. UU. fueron de 19 mil 062 millones de dólares, frente a 19 mil 969 millones en 2024 y aunque hubo contracción, el detalle por producto anticipa repunte. «El impacto es negativo en el corto plazo, pero en el mediano plazo la ventaja arancelaria podría consolidarse», dijo Piñeiro.
La especialista recordó que el comercio agroalimentario es de los sectores más vulnerables a choques externos: Pandemias, guerras y medidas proteccionistas demuestran que la seguridad alimentaria es ahora prioridad estratégica.
El agro mexicano aporta 3.8% del PIB nacional, cifra superior a países desarrollados pero menor que África Subsahariana (17.5%) o Asia Meridional (15.7%). Más allá de su peso económico, representa un pilar social y de divisas.
Los riesgos son claros: dependencia crítica de insumos importados, exposición a políticas comerciales impredecibles de EE. UU. y volatilidad en los costos energéticos y las correspondientes alzas en productos.
ADAPTACIÓN NECESARIA
Para Piñeiro, México debe convertir sus ventajas coyunturales en logros sostenibles mediante cinco ejes: apertura comercial sin retaliación, diversificación de destinos y proveedores, impulso a infraestructura y productividad, vigilancia constante del entorno y reducción de costos internos.
«México tiene la oportunidad de consolidarse como proveedor estratégico de alimentos en América del Norte, pero el éxito dependerá de su capacidad para reducir costos internos y garantizar insumos críticos», concluyó.


