Más de la mitad del territorio mexicano presenta algún grado de degradación, ante lo cual microorganismos, biofungicidas e inoculantes son herramientas para recuperar fertilidad
Por Amado Vázquez Martínez
El suelo mexicano está perdiendo capacidad para sostener cultivos, almacenar agua y mantener su fertilidad, ya que según la FAO, en su reportó en 2025, con datos de la Comisión Nacional de Zonas Áridas, establece que el 56.7% del territorio nacional presenta algún grado de degradación, mientras Semarnat ha advertido, con otra metodología, que alrededor de 64% de los suelos registra deterioro y 12% se encuentra en condición severa o extrema.
Las cifras varían según metodología y año de referencia, pero coinciden en el diagnóstico: erosión, pérdida de nutrientes, compactación, salinidad, sobrepastoreo, deforestación y manejo agrícola inadecuado están reduciendo la calidad productiva del suelo. En los distritos de riego, Semarnat estima que 20% de la superficie presenta problemas de salinidad.

NO SÓLO FERTILIZAR
Para Antonio Muñoz Santiago, director general del Laboratorio de Investigaciones y Diagnósticos Agropecuarios, la respuesta pasa por dejar de considerar al suelo únicamente como soporte físico de la planta y recuperar su componente biológico.
La empresa, fundada en Monterrey en febrero de 1986, desarrolla productos «ecorracionales», formulaciones bio-lógicas y botánicas que pueden complementar y, en determinados usos, reducir la dependencia de agroquímicos convencionales.
«Los químicos son productos muy importantes, pero tenemos que combinarlos con lo que la naturaleza nos ofrece», explica y añade que el problema aparece cuando durante años se supone que aplicar más fertilizante o más
Más de la mitad del territorio mexicano presenta algún grado de degradación; microorganismos, biofungicidas e inoculantes aparecen como herramientas para recuperar fertilidad
práctica de esperar a que la plaga o enfermedad esté plena-mente establecida. «Siempre recomiendo que apliquemos los productos en forma preventiva», señala, porque restaurar el suelo no puede reducirse a sustituir un químico por un biológico cuando el problema ya apareció.

La recuperación exige diagnóstico, materia orgánica, microorganismos benéficos, rotación de cultivos, manejo racional del agua, reducción de compactación y fertilización basada en necesidades reales. Los insumos biológicos pueden ser una parte importante, pero no sustituyen un programa integral de manejo.
EL GRAN DESAFÍO
México enfrenta así un doble desafío: producir más alimentos y hacerlo sobre suelos que en amplias regiones están perdiendo fertilidad y capacidad para retener agua. Restaurarlos no es sólo una tarea ambiental; frente a sequías y cos-tos crecientes, recuperar la vida del suelo puede convertirse en condición indispensable para mantener rentable la agricultura.
producto de síntesis necesariamente produce más: llega un momento en que aumentan los costos y se deteriora el suelo.
Entre las herramientas desarrolladas por la empresa se encuentran biofungicidas para hongos patógenos, bioinsecticidas, bionematicidas e inoculantes microbianos. Estos últimos buscan favorecer asociaciones benéficas entre microorganismos y plantas, mejorar el aprovechamiento de nutrientes y aumentar la tolerancia frente al estrés climático, enfermedades y plagas.
UN ENEMIGO BAJO TIERRA
Muñoz Santiago destaca el daño provocado por los nematodos, organismos microscópicos que atacan las raíces finas encargadas de absorber agua y nutrientes, que al lesionarlas no sólo reducen el vigor de la planta, sino que pue-den facilitar la entrada de patógenos como Fusarium.
La alternativa biológica consiste en aprovechar enemigos naturales y cita que el laboratorio trabaja con hongos capaces de parasitar nematodos y cuyas esporas pueden aplicarse mediante el sistema de riego para llevar el organismo benéfico hasta la zona radicular. También desarrolla formulaciones botánicas contra nematodos e insectos.
El mismo principio se extiende al follaje mediante bioinsecticidas basados en hongos, bacterias y compuestos vegetales para controlar plagas como lepidópteros, trips y araña roja en cultivos hortícolas, berries, tomate, chile y papa.
Para leer más en: https://tierrafertil.com.mx/revista/#flipbook-df_23287/1/

