Su valor gastronómico y sus propiedades medicinales le permitían usarlo por sus poderes curativos, pero además se creía que tenía poderes mágicos para alejar a los malos espíritus, especialmente a los vampiros

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El ajo es un alimento que ha dejado una huella profunda en la historia y la cultura de la humanidad, pues a lo largo de los siglos, ha sido apreciado tanto por su valor gastronómico como por sus propiedades medicinales, que en la antigua Grecia y Asia era utilizado por sus poderes curativos porque se creía que poseía poderes mágicos para alejar a los malos espíritus, especialmente a los vampiros.

Científicamente conocido como Allium sativum, proviene originalmente de Asia Central, específicamente de las regiones que actualmente comprenden China, Siberia y Kazajistán, donde hace más de 6,000 años, se cultivaba una especie, que dio lugar al bulbo común actual, variedad extendida rápidamente por la India, Grecia y Egipto.

Los primeros indicios de su uso con fines medicinales datan del Antiguo Egipto, donde por sus capacidades curativas le otorgaban poderes mágicos, pues se dice que los faraones daban ajos a sus esclavos para que estuvieran sanos y fuertes, mientras que en la antigua Grecia era utilizado por los atletas olímpicos para aumentar su resistencia; mientras que los soldados romanos también lo consumían para fortalecerse antes de las batallas.

En la actualidad es un ingrediente esencial en muchas cocinas del mundo, desde la mediterránea hasta la asiática, donde se utiliza tanto en fresco como en polvo, cocido, asado, crudo o encurtido. Su sabor distintivo y fuerte aroma lo convierten en un componente fundamental de muchos platos tradicionales, además, es típico que las familias mexicanas se enorgullezcan de sus salsas, a menudo enriquecidas con este superalimento, conocido así por contener antioxidantes y vitaminas A, B y C, junto con minerales como el selenio, hierro y calcio.

El bulbo es rico en antioxidantes que ayudan a proteger las células del daño causado por los radicales libres, lo que puede reducir el riesgo de enfermedades crónicas y el envejecimiento prematuro, además, su consumo puede estimular la digestión y tiene propiedades prebióticas, promoviendo el crecimiento de bacterias benéficas en el intestino.

Algunos estudios sugieren que puede tener propiedades anticancerígenas, ayudando a reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer, como el cáncer de colon y el cáncer de estómago, por lo que consumirlo regularmente puede ayudar a fortalecer el sistema inmunológico, haciéndolo más eficaz en la lucha contra patógenos.

En 2022 México exportó a Estados Unidos 20.4 millones de kilos, mientras que en el año 2023 tuvo una exportación de 18.78 millones de kilos, lo cual representó una caída del 7.94%, ocurrida en mayor medida en los meses de abril a junio:

En México, son varios estados de este país los que producen ajo, donde destacan los estados de Zacatecas y Guanajuato, que produjeron en el 2023 más del 65% de la producción mexicana, con un 53.3% y un 15.8% respectivamente, de los cuales Villa de Cos, de la primera entidad y Abasolo, de la segunda, son los municipios que mayor volumen producen.

En la actualidad es un superalimento con alta demanda por los consumidores e incluso se importa para su venta en la Central de Abasto de Iztapalapa los últimos meses del año, lo que implica que el precio del producto es altamente elástico. En el año 2023, en esta central de abastos el precio mínimo por kilo fue de 32 pesos, con un precio máximo de 68 pesos, lo cual indica que es un producto con un rango de precios muy variable.

El ajo también ha tenido un lugar destacado en el folclore y la superstición, ya que, por ejemplo, en Europa del Este, se creía que protegía contra los vampiros y los malos espíritus, al igual que en muchas culturas que lo consideran un amuleto de buena suerte y protección.

En México, los estados de Zacatecas y Guanajuato produjeron en el 2023 más del 65% de la producción nacional, con un 53.3% y un 15.8%, respectivamente, de los cuales Villa de Cos, de la primera entidad y Abasolo, de la segunda, son los municipios que mayor volumen producen.

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