Desde el punto de vista del argentino, integrante de la mesa directiva de Maizall, que agrupa a productores del 50% del maíz global, México va en sentido opuesto a la producción del grano
Por Amado Vázquez Martínez
Tras la afectación por la sequía a nivel global, especialmente en países productores de grano como Argentina e importadores como México, personajes argentinos y organismos productores del grano opinan que el país podría quedarse sin maíz por su errónea política de siembra, técnica y rechazo al maíz transgénico y que lo convierte en el 2º importador después de China.
Así lo consideró en entrevista Federico Zerboni, agroproductor argentino, gerente general de Zerboni, S.R.L. e integrante de la mesa directiva de Maizall, coalición de asociaciones de agricultores de maíz de Argentina, Brasil y EE. UU., que comparte experiencias e información y aborda el tema de las barreras comerciales a la innovación agrícola, quienes cultivan el 50% del maíz del mundo y generan 70% del excedente exportable global.
El organismo fue creado ante el desafío que enfrenta la producción mundial ante el crecimiento poblacional de 9.8 mil millones esperada en 2050, por lo cual tal organismo busca llevar la voz y las ideas únicas de los agricultores de maíz de América del Norte y del Sur para abordar estos obstáculos.
En la entrevista, Federico explica lo que es Argentina en materia de siembra de maíz y la técnica junto con la tecnología que utilizan, a diferencia de México, donde el rendimiento por hectárea es de la mitad que la nación sudamericana, donde no todo el grano que siembran en transgénico, al mismo tiempo que propone soluciones para que nuestro país incremente su producción.
De acuerdo al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), y al diario Clarín de Argentina, este país es el cuarto productor de granos, con 62.3 millones de toneladas métricas en 2021, 89% del cual se realizó bajo siembra directa.

GENOCIDIO MAICERO
«Argentina produce 8 toneladas promedio y con más tecnología hasta 14 o 15 toneladas, y hay el costo es menor… hay aplicaciones variables de fertilizantes, insumos y semillas…» y añade que la densidad es más elevada que en México, pero la cantidad se siembra en base al terreno.
Explica que son muchas capas de información las que aumentan la producción «acá (México), tiene ese gran problema, es que no usan la ciencia… no dicen por qué no usan la biotecnología… solo dicen “porque es malo”… no hay ninguna información, no hay pruebas de que (lo transgénico) sea malo y rechazan el maíz amarillo transgénico sin ofrecer pruebas de que es malo», asevera.
Explica que ante la contracción de los mercados globales de producción de alimentos, México corre un gran riesgo de quedarse sin maíz por no producirlo alegando que el transgénico (o el glifosato) son «malos».
«El mercado mundial del maíz es más o menos de 80 millones de toneladas, es decir lo que es el comercio mundial. El 15% de la producción es lo que se comercializa en el mundo; el resto es autoconsumo en los países que lo producen», aseveró

