Este grano de origen asiático es uno de los preferidos de México, del que sin embargo se cultiva solo el 40% de las necesidades por falta de infraestructura y apoyo oficial
Por Amado Vázquez Martínez
En México se siembran aproximadamente treinta y seis mil 877 hectáreas de arroz, con un rendimiento de 6.8 toneladas por hectárea, pero ante un consumo per cápita de 11 kilos de arroz por persona al año, existe un gran déficit cercano al 60 por ciento en promedio debido a que el sector oficial no impulsa este cultivo básico sino solamente con un bajo apoyo económico por tonelada, sin aplicar ninguna política pública para impulsar su producción.
En 2023, la producción nacional de arroz en México fue de aproximadamente 252 mil toneladas y el consumo interno de arroz es de 850 mil toneladas, lo que resultó en un alto déficit que se cubrió con importaciones.
En algunos años anteriores, la cifra de grano importado representa más del 60%, lo que pone de manifiesto la necesidad de aumentar la producción nacional para reducir la dependencia de las importaciones y mejorar la autosuficiencia alimentaria del país.
El arroz es un cultivo esencial en la dieta mexicana y es un componente significativo de la economía agrícola del país, el cual se cultiva por trasplante bajo riego en el centro-sur del país; siembra directa bajo riego en el noroeste, noreste y occidente.
También se siembra de temporal en el sureste, donde los mayores productores son Morelos, Campeche, Veracruz, Michoacán y Nayarit, última entidad en donde entrevistamos a la asesora del INIFAP, Raquel Ruvalcaba Roque, especialista en arroz.
Cabe señalar que los principales problemas de la industria del arroz en México son la gran competencia internacional que genera el grano al cotizarse en un menor precio; las variaciones del cambio climático que frenan el abasto de agua, la carencia de tecnología e infraestructura hidráulica, capacitación y precios oficiales adecuados.
HISTORIA DEL ARROZ
El arroz es uno de los cultivos más antiguos y ampliamente cultivados en el mundo, cuyo origen se remonta a miles de años atrás en Asia, específicamente en las regiones del sur y sureste del continente.
El cultivo data de hace aproximadamente diez mil años en la región de Asia tropical y subtropical, especialmente en zonas muy húmedas y se cree que su domesticación inicial ocurrió en China, de donde se extendió a otras partes de Asia, incluyendo India, Tailandia, Vietnam, Camboya, Japón y Corea.
Su llegada al Occidente fue a través de la India cuando Alejandro Magno lo probó en el 320 a.C., y luego, los romanos tuvieron noticia de él hacia el siglo I a.C., mismo que los árabes introdujeron en Egipto y, tras la expansión del islam, también en el norte de África.
En muchas culturas asiáticas, el arroz no es solo un alimento básico, sino también un elemento esencial de la vida diaria y la espiritualidad, pues en China y Japón, por ejemplo, la palabra «arroz» es sinónimo de comida; además, el arroz ha sido objeto de reverencia y culto, simbolizando la vida y la fertilidad.
Con el tiempo, el arroz se ha convertido en un alimento fundamental en muchas partes del mundo y hoy en día, más de tres mil millones de personas lo consumen de forma habitual, pues hay más de 40 mil variedades de arroz, adaptadas a diferentes condiciones climáticas y preferencias culinarias.
El arroz ha jugado un papel crucial en la sustentabilidad de las poblaciones antiguas y sigue siendo un pilar en la evolución de la agricultura moderna.

ARROZ MEXICANO
Históricamente, la producción de arroz en México ha tenido fluctuaciones significativas. Desde la posrevolución hasta la actualidad, el cultivo ha pasado por fases expansivas y de contracción, influenciadas por factores económicos y políticos.
En la década de 1970, el centro y el noroeste del país fueron las principales regiones productoras, mientras que, en las últimas décadas, el trópico húmedo del sureste ha ganado relevancia.
El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) ha identificado zonas con alto potencial agroecológico para el cultivo de arroz, como Nayarit, lo que sugiere un futuro prometedor para este cultivo en México.
¿Por qué no se produce arroz?, se le pregunta a Raquel, quien asesora a arroceros de Nayarit, misma que comenta que actualmente, la tierra nayarita es la principal productora del grano, pues aumentó la superficie de arroz, con once mil 823 hectáreas, muy por arriba de Morelos, quien en su momento fuera el primer productor nacional.
La entidad nayarita tiene rendimientos de 6.73 toneladas por hectárea y una producción anual en 2023 de 79.5 mil toneladas, contra Morelos, que ya solo cultiva 696 hectáreas, equivalentes a poco más de siete mil toneladas.
PRECIO CASTIGADO
Actualmente, para sembrar una hectárea, en Nayarit, en promedio cuesta invertirle unos 45 mil pesos para obtener seis toneladas por hectárea, la que les compran casi al mismo precio, pero donde obtienen la ganancia es con el precio de garantía.
En el mercado, el precio por tonelada está en cinco mil 500, pero aumentó a seis mil 200 y el precio de garantía anda en 7 mil 200.
«En el arroz el precio de garantía se maneja diferente que otros granos, como el maíz, pues el arrocero se lo vende a la industria, que le da su ficha y su factura, con las cuales van a Segalmex y ésta les da el resto… es decir, si obtuvo una tonelada en seis mil 200 pesos, la paraestatal le pagará mil pesos más para llegar a siete mil 200.
LA SIEMBRA
El arroz regularmente se siembra, para el ciclo primavera-verano, del 20 de junio al 30 de julio y en el otoño invierno del 1º de diciembre al 30 de enero, asevera Raquel, quien tomará como ejemplo una hectárea de arroz en Nayarit.
Explica que regularmente en la agroindustria del arroz, las empresas habilitan a los productores: Las compañías de Tomatlán trabajan con los arroceros de Colima y un poco con los de Ixtlán, Nayarit; en esta última entidad existen varias arroceras y cada agricultor decide con cuál trabaja.
De acuerdo con investigaciones de Tierra Fértil, las empresas arroceras habilitan a los productores con fertilizantes, plaguicidas y con la semilla, que en teoría está certificada, aunque en algunos casos no salen de muy buena calidad, pues trae arroces rojos y malezas.
Cada productor recibe en promedio unos 120 kilos de semilla por hectárea, dependiendo de la forma en que siembren; hay un método manual o manteado, pero casi no se utiliza, en el cual se usan de 120 a 130 kilos por hectárea y con el tractor se colocan de 140 a 150 y con surco (retirado uno de otro 20 centímetros) son aproximadamente 100 kilos.
La entrevistada añade: «Ya hay una nueva fórmula mediante la cual se siembra arroz con un dron, con el que dispersan de 100 a 120 kilos de grano por hectárea», el que suele resultar más barato en promedio que rentar un tractor.
Con respecto al fertilizante, como el suelo ya está preparado, solo se agrega éste; en caso contrario se necesitan elaborar los bordos, pero primero se siembra el grano y se agrega el fertilizante, para añadir que el pH debe de estar entre 5 y 6.
El bordo debe de estar a 40 centímetros, perimetral y no se deja la misma agua porque se estanca y se pudren las plantas, por lo cual la mayoría de los cultivadores requieren circular el vital líquido o a veces, cuando se cambia, se le coloca el fertilizante.

