Convierte estadísticas, precios y tendencias en certeros diagnósticos del campo mexicano y desde el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas defiende la rentabilidad de los agricultores al considerar que faltan más políticas públicas públicas para el agro nacional
Por Amado Vázquez Martínez / Tierra Fértil
Hay especialistas que conocen una cadena productiva y otros que dominan una región…
Pero Juan Carlos Anaya Castellanos parece llevar en la cabeza el tablero completo del campo mexicano: sabe cuánto maíz falta, dónde cayó la cosecha y cómo un arancel o el tipo de cambio afecta al agricultor y por eso se ha ganado un calificativo que resume su autoridad: el «gurú» de los números del campo.
No es sólo un acumulador de cifras porque relaciona producción, consumo, precios, comercio exterior, clima y decisiones gubernamentales, ya que su conocimiento abarca agricultura, ganadería, pesca y agroindustria, pues detrás de cada tonelada identifica a una familia y una unidad productiva que necesita vender por encima de sus costos.

Anaya es licenciado en Administración por la Universidad Tecnológica de México y sumó experiencia en operación, logística, almacenamiento, transporte y comercialización agroalimentaria, quien ahora analiza toda la ruta, de la parcela al anaquel y la frontera, consciente de que producir mucho no basta sin crédito, seguro, sanidad y compradores.
UNA VIDA ENTRE CIFRAS
En 1996 surgió Grupo de Asesoría de Mercados, antecedente del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), constituido en 2002, organización que evolucionó de la asesoría comercial a una plataforma que analiza mercados agrícolas, pecuarios, hortofrutícolas y agroindustriales y cabe recordar que en 2003 participó en el diseño de esquemas de agricultura por contrato; después incorporó reportes, estimaciones, índices y tableros.
Tres décadas de revisar cosechas, inventarios, precios y comercio le permiten comparar el presente con el inicio del Tratado de Libre Comercio y explicar qué cadenas despegaron o se estancaron, pues no es un personaje que se deslumbra ante una cifra récord: analiza si creció el volumen, el precio o el tipo de cambio y cuánto llegó realmente
Convierte estadísticas, precios y tendencias en diagnósticos del agro mexicano y desde el GCMA defiende la rentabilidad de los productores al pedir políticas públicas que fortalezcan al productor.

Es directo, coloquial y recurre al humor, pero no suaviza el diagnóstico. En Tierra Fértil, durante el 16º Congreso Internacional de Aneberries, me dijo que «con los alimentos no se juega» porque comer es lo último que las personas dejan de hacer, frase que resume la seriedad con que mira al sector que sostiene la mesa nacional.
También rechaza la idea de que todo el campo sea atraso y pobreza, pues nos explica que México cuenta con productores de clase mundial de berries, aguacate y tomate que comprueban que, con inversión, innovación, organización y acceso al mercado, el agro mexicano puede competir internacionalmente.
LAS DOS CARAS
Pero Anaya insiste en mostrar las dos caras del país: Mientras las frutas y hortalizas se consolidaron como una potencia exportadora, los granos básicos perdieron terreno, pues en mayo de 2026, durante un foro del GCMA advirtió a Tierra Fértil: «Nos referimos a los granos básicos, en virtud de que México, en lugar de ir para adelante, pues va para atrás». Su señalamiento no busca cerrar las fronteras, sino evitar que la dependencia se vuelva una vulnerabilidad.
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