MÉXICO COMPRA CADA VEZ MÁS MAÍZ DEL QUE PRODUCE Y APROVECHÓ EL GRANO BARATO DE EUA; AHORA QUE SE ENCARECE, QUEDA EXPUESTA LA DEPENDENCIA Y LA DEBILIDAD NACIONAL PARA PRODUCIRLO

Por Amado Vázquez Martínez

México llegará al cierre de 2026 con una producción de alrededor de la mitad del maíz que consume, consecuencia no sólo de malas cosechas o sequías, sino de una caída sostenida de la superficie sembrada, menor producción, baja rentabilidad, desaparición de instrumentos de protección al ingreso y financiamiento, mientras las importaciones crecieron hasta representar prácticamente la otra mitad de la ecuación.

El diagnóstico del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), dirigido por Juan Carlos Anaya Castellanos, es contundente: para 2026 estima una producción de 23.5 millones de toneladas frente a un consumo aparente de 48.2 millones, lo que coloca el índice de autosuficiencia nacional alrededor de 49%; prácticamente una de cada dos toneladas que México necesita debe conseguirla en el exterior.

La pregunta es inevitable: ¿dónde quedó la autosuficiencia y hasta qué punto México perdió soberanía alimentaria en el cultivo que dio al mundo? La respuesta obliga a distinguir entre maíz blanco y amarillo, pero también a mirar más allá de la tortilla, porque el amarillo importado termina convertido en pollo, huevo, leche, carne, alimentos balanceados, almidones y edulcorantes.

LA BRECHA CRECE

En 2017 México producía 27.7 millones de toneladas de maíz y consumía 40.3 millones, con una autosuficiencia cercana a 69%; nueve años después la producción bajó a 23.5 millones, el consumo avanzó a 48.2 millones y la autosuficiencia cayó a 49 por ciento.

Entre 2017 y 2026 la producción perdió alrededor de 4.2 millones de toneladas, el consumo aumentó 7.9 millones y la brecha que debe cubrirse con importaciones pasó de 12.6 millones a 24.7 millones; en menos de una década, advierte GCMA, prácticamente se duplicó la dependencia externa.

Aquí la palabra soberanía adquiere sentido, no como sinónimo de producir absolutamente todo ni como propuesta para cerrar fronteras, sino como capacidad para sostener una base productiva suficiente, mantener agricultores rentables y no quedar totalmente expuesto a decisiones climáticas, comerciales o productivas de otra nación.

Durante años México encontró una salida cómoda: Estados Unidos producía enormes cantidades de maíz, el mercado internacional ofrecía grano barato y la industria mexicana podía adquirirlo con precios y logística favorables. Mientras ese maíz permaneció barato, el costo estratégico de depender cada vez más del exterior quedó oculto.

¿AUTOSUFICIENTES EN BLANCO?

El Gobierno Federal sostiene que México es autosuficiente en maíz blanco y estima para octubre de 2025-septiembre de 2026 una producción de 20.6 millones de toneladas frente a un consumo de 19.3 millones, mientras reconoce que la gran dependencia se concentra en el amarillo.

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