El presidente del CNA afirma que la crisis del GBG deja una lección: invertir oportunamente en sanidad agroalimentaria es menos costoso que enfrentar pérdidas multimillonarias

Ciudad de México, 16 de julio de 2026.– La crisis provocada por el gusano barrenador del ganado dejó una enseñanza que México no debe ignorar: la prevención siempre será más barata que enfrentar una emergencia sanitaria y bajo esa premisa, el presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), Jorge Esteve Recolons, sostuvo que fortalecer la sanidad agroalimentaria debe entenderse como una inversión estratégica y no como un gasto.

Al inaugurar el IV Congreso Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria, Esteve resumió esa visión con una frase que marcó el tono de su intervención: «La mejor emergencia sanitaria es aquella que no sucede. Prevenir cuesta uno, remediar cuesta diez y una falla catastrófica cuesta cien», al referirse a las lecciones que ha dejado la dispersión del gusano barrenador del ganado en la región.

Prevenir es mejor

Como ejemplo, explicó que mantener contenida la plaga en la barrera natural del Darién habría requerido una inversión cercana a los 100 millones de dólares, mientras que las pérdidas derivadas de la expansión del gusano barrenador ya superan los 2 mil millones de dólares, además de las afectaciones para productores, exportaciones y cadenas pecuarias.

No obstante, el dirigente del CNA evitó centrar el debate en la búsqueda de responsables y llamó a realizar una reflexión conjunta. Recordó que cuando la plaga rompió la barrera del Darién en 2023, todos los actores del sector debieron haber reaccionado con mayor rapidez para fortalecer las acciones preventivas y acelerar la puesta en marcha de infraestructura estratégica para su control. «No es echar culpa a nadie… sino reflexionar qué podríamos haber hecho todos diferente», señaló.

Responsabilidad compartida

Durante su mensaje insistió en que la sanidad agroalimentaria es una responsabilidad compartida entre gobiernos, productores, investigadores e iniciativa privada. «Invertir en sanidad no es un gasto, es una inversión», afirmó, al destacar que de ella depende la producción de alimentos para más de 130 millones de mexicanos, millones de empleos rurales y la confianza que sostiene las exportaciones agroalimentarias del país.

Las reflexiones de Jorge Esteve fueron planteadas ante especialistas nacionales e internacionales reunidos en el Congreso, organizado por el CNA, donde también participaron el subsecretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Leonel Cota Montaño.

También estuvieron el director general de FIRA, Alan Elizondo Flores; el director ejecutivo del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), Raúl Antonio Rodas Suazo, así como representantes del IICA, Senasica, Cofepris, FDA, la Secretaría de Economía, legisladores, investigadores y productores.

En el marco del Congreso, el Consejo Nacional Agropecuario y el OIRSA firmaron un convenio de cooperación para fortalecer la sanidad, la inocuidad y la competitividad agroalimentaria mediante programas de capacitación, investigación, intercambio de información y desarrollo de protocolos que contribuyan a prevenir riesgos fitozoosanitarios.

Asimismo, los participantes coincidieron en que la sanidad agroalimentaria debe consolidarse como una prioridad estratégica nacional, respaldada con recursos suficientes y fondos de emergencia para responder con oportunidad a futuras amenazas sanitarias.

«La mejor emergencia sanitaria es aquella que no sucede. Prevenir cuesta uno, remediar cuesta diez y una falla catastrófica cuesta cien»: Jorge Esteve Recolons, presidente CNA

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Revista Julio 2026

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