Hoy ya no basta producir alimentos; los mercados exigen demostrar que fueron obtenidos con respeto a los trabajadores, al medio ambiente y bajo reglas de comercio cada vez más estrictas.
Por Amado Vázquez Martínez / Tierra Fértil
Durante décadas, la competitividad agroalimentaria de México estuvo asociada principalmente a la productividad, la calidad y la capacidad exportadora, gracias a lo cual el país logró consolidarse como uno de los principales proveedores de alimentos de Norteamérica y ubicarse entre los mayores exportadores agroalimentarios del mundo.
Sin embargo, el comercio internacional ha cambiado porque actualmente consumidores, cadenas comerciales y gobiernos demandan algo más que productos inocuos y de calidad: Exigen certeza de que fueron producidos sin trabajo infantil ni trabajo forzoso, con respeto a los derechos laborales y bajo criterios de sustentabilidad.
En este nuevo escenario, el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) busca convertir esas exigencias en una oportunidad para fortalecer la competitividad del campo mexicano dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
EL CUMPLIMIENTO SOCIAL
Para Jorge Esteve Recolons, presidente del organismo, la certificación laboral y el cumplimiento social no deben verse como obstáculos, sino como herramientas para fortalecer la confianza de los mercados internacionales y consolidar el liderazgo agroalimentario de México.
«Vemos esta iniciativa como una oportunidad estratégica para consolidar el trabajo digno y la competitividad en el marco del T-MEC y por ello el CNA mantiene un cabildeo activo con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social para asegurar que estas certificaciones se implementen de manera técnica y justa», subraya.
Añade que el objetivo consiste en proteger a los trabajadores sin generar cargas desproporcionadas para los productores:
«Nuestro enfoque es que el cumplimiento de derechos laborales no debe ser un obstáculo, sino una herramienta que garantice el bienestar de los trabajadores, a la vez que también se atiendan las crecientes exigencias a nivel internacional».
COMPETIR CON RESPONSABILIDAD
La sustentabilidad dejó de limitarse al cuidado del suelo, el agua o la biodiversidad. Hoy incorpora componentes sociales que se han convertido en requisitos indispensables para acceder a los mercados más exigentes del planeta.
Las cadenas globales buscan garantizar que los alimentos provengan de sistemas productivos responsables, con seguridad social, respeto a los derechos humanos y condiciones laborales dignas.
Para Esteve Recolons, la competitividad del futuro dependerá de la capacidad para combinar productividad con responsabilidad social.
«Promovemos prácticas sostenibles que incluyen no sólo el cuidado del medio ambiente y los recursos naturales, sino también el cumplimiento de las obligaciones laborales, el no trabajo infantil, no trabajo forzoso, la seguridad social y todas las prácticas que dignifiquen al trabajador y puedan generar mayor calidad de vida para ellos y sus familias».
El dirigente considera que México cuenta con una ventaja importante, ya que gran parte del sector exportador opera desde hace años bajo sistemas de certificación, inocuidad y trazabilidad que le permiten abastecer mercados altamente regulados.
Por ello, sostiene que las nuevas exigencias nacionales e internacionales pueden fortalecer la imagen internacional del país:
«Esta nueva medida fortalecerá la imagen de México como un socio confiable que cumple con estándares de clase mundial; no obstante, nuestra prioridad también es evitar que se convierta en una carga desproporcionada para los productores. El objetivo es que la sostenibilidad social sea un activo y no una barrera operativa».
TRAZABILIDAD COMO DEFENSA
Más allá de los aspectos laborales, la trazabilidad se ha convertido en una de las principales herramientas de defensa comercial para el sector agroalimentario.
La capacidad de demostrar el origen de los productos, sus procesos de producción y el cumplimiento de estándares ambientales y sociales representa una ventaja estratégica frente a mercados cada vez más exigentes.
Esteve destaca que México ha desarrollado durante años mecanismos de verificación que hoy le permiten responder con rapidez a los requerimientos internacionales.
«El sector exportador es hoy un referente de vanguardia, pues contamos con mecanismos de respuesta rápida y estamos comprometidos con la erradicación total del trabajo forzoso», dijo, para comentar que:
«México se ubica entre los primeros 10 exportadores de alimentos a nivel mundial y es el principal proveedor de EUA, liderazgo que no sería posible sin un compromiso serio con la trazabilidad y la responsabilidad social y ambiental, especialmente en cultivos de alto valor».

