LA LLEGADA DEL GUSANO BARRENADOR DEL GANADO A TEXAS EVIDENCIÓ UNA CRISIS REGIONAL QUE EXIGE COOPERACIÓN BINACIONAL, PRODUCCIÓN MASIVA DE MOSCAS Y REAPERTURA DEL COMERCIO GANADERO

Por Amado Vázquez Martínez / Tierra Fértil

La confirmación del primer caso de Gusano Barrenador del Ganado (GBG) en Texas cambió por completo la narrativa sanitaria de Norteamérica, pues lo que durante más de un año fue visto como un problema localizado en México terminó por cruzar la frontera y evidenciar que la plaga representa una amenaza compartida para toda la región.

Para Homero García de la Llata, presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), en conversación con quien esto escribe, dijo que la aparición del insecto en territorio estadounidense confirma una realidad que los productores venían señalando desde hace meses: el gusano barrenador no reconoce límites geográficos.

«Este es un tema regional, no es un tema de un solo país y en este caso como socios que somos, apelamos a la buena voluntad de nuestras autoridades tanto norteamericanas como mexicanas para que podamos ir juntos en la erradicación de este tema», afirma García de la Llata.

La CNOG, que agrupa a más de 750 mil productores, 45 uniones ganaderas estatales y cerca de dos mil asociaciones ganaderas locales, ha participado —junto con Senasica y organismos binacionales— en la capacitación de productores para detectar heridas infestadas, reportar casos sospechosos y fortalecer las medidas de contención.

UNA PLAGA SIN FRONTERAS

Desde su reaparición en Centroamérica, el GBG avanzó lentamente hacia el norte hasta ingresar a territorio mexicano hace aproximadamente 18 meses. Durante este periodo, México y Estados Unidos implementaron programas conjuntos de vigilancia y liberación de moscas estériles producidas en Panamá.

La estrategia permitió contener parcialmente el avance de la plaga, pero no evitar que eventualmente alcanzara territorio estadounidense.

García de la Llata sostiene que la experiencia adquirida por los ganaderos mexicanos puede ser de gran utilidad para los productores de Texas que comienzan a enfrentar el mismo problema sanitario.

«Nos solidarizamos con los productores. Los estamos invitando a tomar la experiencia que tienen los productores en México. Y por otro lado, necesitamos atacar juntos esta plaga. No va a ser fácil», dijo el presidente de la CNOG.

La complejidad radica en que el gusano barrenador no afecta únicamente a bovinos porque puede desarrollarse en ovinos, caprinos, equinos, fauna silvestre, animales domésticos e incluso seres humanos, lo que amplía enormemente el reto sanitario.

EL COSTO ECONÓMICO

Además del impacto sanitario, la emergencia ha generado fuertes pérdidas económicas para la ganadería mexicana.

El cierre parcial de las exportaciones de ganado en pie hacia Estados Unidos frenó uno de los principales motores comerciales de estados exportadores como Sonora, Chihuahua, Durango, Coahuila y Tamaulipas.

De acuerdo con estimaciones de la CNOG, durante 2025 dejaron de exportarse alrededor de 1.2 millones de becerros, mientras que en los primeros meses de 2026 otros 500 mil animales permanecieron dentro del país.

Cada becerro que normalmente habría cruzado la frontera podía alcanzar precios entre 700 y 800 dólares, superiores a los precios obtenidos en México, lo que arroja pérdidas potenciales estimadas entre mil 190 a mil 360 millones de dólares.

«Hoy el daño más fuerte que vemos principalmente es ese costo de oportunidad que no pudimos o dejamos de exportar más de un millón doscientos mil o un millón trescientos mil animales».

Homero García de la Llata

La consecuencia inmediata ha sido una mayor disponibilidad de ganado para engorda dentro del país y una creciente presión sobre el mercado nacional de carne.

La CNOG calcula que la oferta interna podría incrementarse en cerca de un 20%, situación que beneficia al consumidor, pero que amenaza la rentabilidad de miles de pequeños y medianos productores al abaratarse su producto.

LA GUERRA DE LAS MOSCAS

Con respecto a la solución al problema, apunta que la principal herramienta para erradicar el GBG no es un medicamento ni una vacuna, sino la denominada Técnica del Insecto Estéril.

El método consiste en criar millones de moscas en laboratorio, esterilizarlas mediante irradiación y posteriormente liberarlas en campo. Cuando los machos estériles se aparean con hembras silvestres, los huevos no producen descendencia viable y la población comienza a disminuir.

México y Estados Unidos utilizaron esta estrategia durante décadas para eliminar la plaga del continente, pero el resurgimiento del insecto obligó a reactivar la capacidad de producción.

Uno de los proyectos clave es la rehabilitación de la planta de Metapa de Domínguez, Chiapas, que permitirá incrementar significativamente la disponibilidad de moscas estériles para combatir el gusano barrenador en México y la región.

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