Entre lluvias falsas, sequías tempranas y cambio climático, el productor mexicano vuelve a mirar al cielo antes de tirar la semilla precoz, intermedia o tardía

Por Amado Vázquez Martínez

Las primeras lluvias de mayo suelen despertar una vieja tentación en el campo mexicano: el polvo desaparece, el suelo cambia de color, los tractores vuelven a los caminos y el productor empieza a mirar las semillas almacenadas. La pregunta parece sencilla: ¿ya es tiempo de sembrar maíz? En opinión del catedrático José Sánchez Martínez, la época donde se sembraba por calendario, ya debe de quedar en el olvido y sembrar por condición del suelo.

Hace algunas décadas el temporal seguía reglas casi escritas cuando mayo anunciaba las primeras precipitaciones; junio consolidaba la humedad; julio y agosto da-ban fuerza al cultivo y octubre marcaba la retirada de las lluvias.

Hoy, el escenario cambió: Puede llover fuerte en mayo, secarse junio y regresar el agua semanas después, cuando algunas parcelas ya perdieron parte de su potencial.

Para el profesor José Sánchez Martínez, investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología de Semillas del CUCBA de la Universidad de Guadalajara, el agricultor debe abandonar la idea de sembrar por calendario y comenzar a sembrar por condición del suelo.

«Las lluvias de mayo muchas veces son solamente el aviso y la antesala del temporal; si sembramos muy temprano puede venir una sequía y afectar el desarrollo del maíz», explica el especialista.

Y esa advertencia no es menor…

El investigador recuerda un ciclo donde llovió en mayo, los productores sembraron y posteriormente llegó casi un mes seco. El maíz emergió, pero la humedad desapareció justo cuando las plantas iniciaban desarrollo vegetativo. El resultado fue estrés, daños fisiológicos y pérdidas productivas. 

La regla que vuelve: sembrar cuando el perfil esté mojado y es que durante años la fecha tradicional para el arranque del temporal en gran parte de Jalisco y el occidente mexicano giró alrededor de la segunda quincena de junio.

Aunque algunos pronósticos apuntan a lluvias adelantadas, Sánchez mantiene reservas. Su recomendación es clara: sembrar únicamente cuando el suelo esté completamente húmedo en todo su perfil, condición que regularmente aparece del 15 de junio en adelante, aunque el comportamiento del año puede modificar la fecha.

La razón está debajo de la tierra. En muchos suelos ácidos de Jalisco, una sequía temprana puede favorecer problemas relacionados con aluminio y deficiencias de fósforo. Cuando el agua desaparece, aumentan riesgos de toxicidad y disminuye la disponibilidad de nutrientes fundamentales para el cultivo. Por eso el viejo consejo campesino vuelve a tomar fuerza: no sembrar por emoción; sembrar por humedad.

©2022 TIERRA FÉRTIL. Todos los Derechos Reservados.

Revista Agosto 2026

Síguenos en nuestras redes sociales:

Contáctenos:

tierrafertilmex@gmail.com

Aviso de privacidad
Declaración de accesibilidad

©2022 TIERRA FÉRTIL. Todos los Derechos Reservados.