El picante, ají o chile verde, originario de México, genera dos mil millones de dólares anuales al país, pero su cultivo se desacelera por falta de apoyos públicos y por la sequía
Por Amado Vázquez Martínez
Uno de los productos icónicos de México es el chile, domesticado hace más de 6,000 años en nuestro país, esencial en la dieta, símbolo de la gastronomía mexicana y de su identidad cultural, así como de su comercio agroalimentario, que genera dos mil millones de dólares, riqueza que podría perderse porque cada vez se producen menos chiles por la sequía, plagas… y falta de apoyos oficiales.
En México, se estima que existen alrededor de 64 variedades de chile domesticadas y ampliamente cultivadas, con una diversidad impresionante debido a los diferentes climas y regiones del país y entre las más conocidas están el jalapeño, serrano, poblano, habanero, pasilla, guajillo, chilaca y chile de árbol o Yahualica, entre otros.
En el mundo, hay más de cuatro mil variedades de chile, agrupadas principalmente en cinco especies domesticadas, como Capsicum annuum, Capsicum chinense y Capsicum baccatum.
El jalapeño, habanero, chipotle, serrano, y chile de árbol, tanto en su forma fresca como procesada (deshidratada, enlatada o en salsas), son las principales variedades de exportación, especialmente a EE. UU.
También se envían a países europeos como España y Alemania y aunque China ya supera a México en producción del picante, como en el caso del chile de árbol «pirata» chino que no tiene sabor, nuestro país es la nación originaria y segundo productor mundial de chiles.
MUCHO CHILE
La producción de chiles verdes alcanzó aproximadamente 3.2 millones de toneladas en 2023 y de esta cantidad, cerca del 30% se destina a la exportación, con Estados Unidos como principal mercado y a nivel mundial México ocupa el segundo lugar como productor de chiles verdes, solo detrás de China.
La agroindustria del chile nacional, según el Gobierno de México, genera aproximadamente 1.5 millones de empleos, incluyendo trabajos directos e indirectos relacionados con el cultivo, procesamiento y comercialización.
En términos de ventas, esta industria alcanza cifras cercanas a los dos mil millones de dólares anuales, impulsada por la alta demanda interna y las exportaciones.
Con una trayectoria de 20 años en el cultivo de chiles, Martín Martínez, productor chilero de Guanajuato, puntualiza que la genética ha ido evolucionando «tenemos una gama muy grande de variedades de chiles, donde los fuertes son los jalapeños, así como serranos, es decir, las variedades de chiles anchos, como poblanos, caloros, los húngaros, el Anaheim, habaneros y morrones, entre otros.
Los chiles morrones son más comerciales y se llegan a distribuir a nivel nacional y parte de Estados Unido, un poco menos los habaneros porque la zona del Bajío no es muy apta para este tipo de chiles, comenta.
Explica que en la Zona de la Costa Sur de Jalisco este chile se da muy bien, ya que los habaneros normalmente son de climas húmedos con temperaturas altas, como en la zona sureña jalisciense.

La producción de chiles verdes en México alcanzó aproximadamente 3.2 millones de toneladas en 2023, mientras que en 2024 la cifra fue cercana a 3.1 millones de toneladas, lo que representa una reducción de alrededor de 100 mil toneladas. (Sader)
CAÍDA PRONUNCIADA
Martín Martínez, experto productor en chiles, explica que la producción de chile verde en general sí ha bajado «más que nada por el tema del cambio climatológico y los problemas de agua», afirmación que respalda el Gobierno de México y particularmente la Secretaría de Agricultura.
Tal dependencia precisa que la producción de chiles verdes alcanzó aproximadamente 3.2 millones de toneladas en 2023, mientras que en 2024 la cifra fue cercana a 3.1 millones de toneladas, lo que representa una reducción de alrededor de 100 mil toneladas.
Sin embargo, para contrarrestar la sequía hay más variedades genéticamente mejoradas dice Martín, que con más de dos décadas en la agricultura, destaca la evolución genética del chile y entra las variedades predominantes están el jalapeño, poblano, serrano y habanero, cuya distribución y cultivo dependen de las características regionales.
El cambio climático y la escasez de agua han reducido la producción de chile verde en México, ya que las cifras oficiales muestran una caída de 100 mil toneladas entre 2023 y 2024, llevando al país al segundo lugar mundial, detrás de China.
Los estados de Sinaloa y Jalisco sobresalen como líderes en cultivo, con ciclos de septiembre a abril; en el Bajío, las cosechas ocurren entre mayo y julio, aunque enfrentan enfermedades como Fusarium y Fitóctora que afectan significativamente la producción agrícola.
La falta de agua y los problemas de plagas contribuyeron a una disminución global del 60% en algunas áreas agrícolas.
Esta crisis subraya la necesidad de innovaciones para enfrentar los retos del suelo y el clima en México.
RETOS Y AVANCES
En Sinaloa, el cultivo de chile comienza en septiembre, con cosechas hasta abril. La costa de Jalisco lidera en producción de noviembre a abril. Ambas regiones enfrentan retos significativos como virosis transmitida por plagas chupadoras.
Además de la escasez de agua, el Bajío enfrenta patógenos agresivos como Fusarium, Rizotonia y Fitóctora, que afectan cultivos desde las raíces, enfermedades que han contribuido a una caída de 30% en la producción nacional.
En las últimas dos décadas, los avances genéticos han mejorado la resistencia del chile verde frente a plagas y sequías, proceso de elaboración de una semilla que dura hasta ocho años por variedad, pero que asegura calidad y productividad en un mercado competitivo.
En el Bajío, predominan los cultivos de jalapeño, que representando un 80%, seguidos de serrano con 15%, pero debido al anuncio de aranceles, los productores buscan oportunidades en el mercado nacional para reducir pérdidas.

EVOLUCIÓN GENÉTICA
En las últimas dos décadas, la genética ha mejorado la resistencia de los chiles a plagas, enfermedades foliares y sequías, como el jalapeño y serrano, que ahora destacan por ser más grandes, carnosos y picosos e incluso algunos, como el chile de Yahualica, han sido registrados oficialmente con Denominación de Origen, igual que el Habanero, representando beneficios económicos para productores.
El jalapeño «Mixteco» de Harris Moran lidera la producción con un rendimiento promedio de 80 toneladas por hectárea en tres cortes, del cual a los 100 días se realiza el primer corte, seguido de dos adicionales cada 20 días.
A pesar de un costo de producción de 350 mil a 380 mil pesos por hectárea, el cultivo de jalapeños es más rentable que el maíz, aunque requiere mayor inversión inicial y los chiles pequeños se destinan a procesadoras como La Costeña o La Morena.
GRAN DEMOSTRACIÓN
Explica que a fin de que los productores conozcan estas nuevas variedades, tanto de semillas como de insumos en general para la agroindustria del chile, se celebra el Encuentro Nacional de Chiles Picosos en Guanajuato.
Al evento asisten semilleras, empresas de insumos agrícolas y maquinaria, donde esperan una afluencia de tres mil visitantes en su 11ª edición el 22 de mayo de 2025, impulsando innovación y tecnología en el sector.
Hay una superficie de dos hectáreas demostrativas, parcela que alberga más de 400 variedades de chiles, incluyendo jalapeños, serranos, anchos y especialidades, espacio en donde las empresas semilleras, de agroinsumos y maquinaria exhiben sus productos y tecnologías.
Martín Martínez extiende una invitación abierta a los productores de chile en México para que observen un manejo convencional de los materiales, sin alteraciones, destacando su potencial natural, evento en el que por primera vez este año habrá demostraciones de melones y sandías para ampliar las oportunidades para conocer avances en otras áreas agrícolas.

