Ante el cambio climático que propicia la escasez hídrica en estados como Sinaloa, la estimulación de lluvias cobra fuerza en entidades agrícolas
Por Amado Vázquez Martínez
Las cada vez más escasas precipitaciones en el país, la sobreexplotación de los mantos acuíferos y las sequías recurrentes, hacen necesario el ahorro del vital líquido, pero, además, que haya más lluvia, por lo que cobra vigencia la tecnología de estimular las lluvias para lograr hasta un 20% más para mantener la cantidad de cultivos en Sinaloa, donde se aplica, método que data de mediados del siglo pasado y que les da buenos resultados a los agricultores.
El proceso es eficientizar las lluvias a través de esta tecnología, no crear nubes, para lo cual se usan técnicas específicas para estimular las nubosidades existentes a fin de generar una precipitación adicional.
Al respecto, entrevistamos al Ing. Alejandro Gastélum Bon Bustamante, director del Programa de Estimulación de Lluvias de México, A.C., quien dijo que el organismo fue creado por organismos agrícolas sinaloenses, dice el agricultor y experto en la materia, ya que, apunta, la estimulación de lluvias es fundamental en regiones con escasez de agua, como Sinaloa, quien nos comparte su experiencia y conocimientos.
TECNOLOGÍA Y MÉTODOS
Alejandro, quien cultiva principalmente granos en el Valle de Culiacán, se involucró en la estimulación de lluvias hace 13 años debido a la escasez de agua en Sinaloa, entidad que, aunque cuenta con 11 ríos, aún sufre de sequías recurrentes y más en los años recientes.
El término «estimulación de lluvias» se refiere al proceso de inducir precipitación mediante la liberación de partículas que actúan como núcleos para las gotas de agua, lo que permite que las nubes generen un 20% más de lluvia de lo que naturalmente producirían.
La tecnología empleada ha evolucionado desde el uso de hielo seco en los años cuarenta en Estados Unidos hasta el yoduro de plata en la actualidad, método que afirma es eficiente para incrementar la precipitación en nubes con agua súper enfriada.
La estimulación de lluvias se lleva a cabo durante las temporadas lluviosas, ya que en épocas secas no hay condiciones para la precipitación y de acuerdo con la Organización Mundial de Meteorología, este método puede incrementar la lluvia en aproximadamente un 20 por ciento.
Explica que el agua se congela a 0 grados en condiciones a nivel del mar, pero en la atmósfera, debido a múltiples factores, hay agua líquida hasta a menos 38 grados centígrados y añade que el yoduro de plata trabaja en un rango de entre -5 y -20 grados centígrados.
SALES HIDROSCÓPICAS
En latitudes como Estados Unidos, Canadá y Europa, se encuentran estas temperaturas; sin embargo, en México, debido a la latitud y al clima veraniego, es menos común que las nubes alcancen esas temperaturas y para estos casos, se desarrolló una tecnología basada en sales hidroscópicas.
Estas sales, como cloruro de potasio, magnesio, sodio y calcio atraen la humedad y forman gotas más grandes, sales que se liberan en las nubes mediante bengalas y se adhieren a las micro gotas, haciendo que crezcan y se precipiten.
El proceso es monitoreado cuidadosamente por meteorólogos y pilotos para asegurar que las condiciones atmosféricas sean las adecuadas y añade que la estimulación puede aumentar las precipitaciones en diferentes climas, adaptándose a las condiciones específicas de cada región.



La estimulación de lluvias es una tecnología descubierta en EE. UU. en la década de 1940, utilizada en más de 40 países, método que puede incrementar la precipitación DE AGUA DE LLUVIA un 20% si se aplica correctamente, según la Organización Mundial de Meteorología.
COSTOS Y EVALUACIÓN
El costo por hectárea de la estimulación de lluvias varía entre 10 y 15 pesos, dependiendo de la tecnología y la superficie cubierta; por ejemplo, en Sinaloa realizan estimulaciones en la sierra y en superficies irrigadas por gravedad con agua de presas, abarcando entre tres y cuatro millones de hectáreas.
En 2024, se llevaron a cabo 50 vuelos de estimulación de lluvias en la zona centro de Sinaloa, logrando estimular 109 sistemas nubosos; la evaluación de los resultados es realizada por un grupo de científicos en Sinaloa y por una empresa de Texas con más de 20 años de experiencia.
«Es fundamental contar con un programa permanente de estimulación de lluvias, especialmente en años de sequía», afirma y añade que «aunque los resultados sean menores durante la sequía, cada metro cúbico de agua es invaluable para la agricultura y el medio ambiente».
El programa de estimulación de lluvias 2024 en la zona centro de Sinaloa fue patrocinado por el Gobierno del Estado y supervisado por la Secretaría de Agricultura; mientas que la asociación civil «Programa de Estimulación de Lluvias de México» ejecuta el programa.
El ingeniero Gastélum considera que «es crucial capacitar a meteorólogos y pilotos para esta tecnología. No todos los pilotos están entrenados para hacer estimulación de lluvias, ya que deben buscar zonas turbulentas en las nubes, en lugar de evitarlas, como en el entrenamiento normal».
«En los últimos seis años se ha trabajado en divulgar información sobre la estimulación de lluvias» y comenta que se han acercado al Instituto de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Guadalajara y a la CONAGUA para colaborar y mejorar las técnicas utilizadas.
LOS BENEFICIOS
La estimulación de lluvias ayuda a mitigar la escasez de agua en periodos de sequía, incrementando la disponibilidad de agua que beneficia a todos los sectores económicos y a la población en general, técnica realizable con costos alcanzables.
«Mucha gente cree que al liberar sustancias como el yoduro de plata o las sales hidroscópicas, se contamina el medio ambiente, pero, sin embargo, estudios en lugares con más de 50 años de estimulación de lluvias no han registrado acumulaciones significativas de yoduro de plata».
En Sinaloa, en promedio, se utilizan hasta 20 kilos de yoduro de plata en dos millones de hectáreas, dispersados en miles de millones de metros cúbicos de agua. Las sales hidroscópicas, como cloruro de potasio, magnesio, calcio y sodio, son nutrientes para la vegetación y no contaminan el suelo.
SITUACIÓN ACTUAL
El programa de estimulación de lluvias en Sinaloa ha sido patrocinado por el Gobierno del Estado y supervisado por la Secretaría de Agricultura y en 2024 ha cubierto una superficie de dos millones de hectáreas en la zona serrana, beneficiando tanto a la agricultura de temporal como a la de riego.
Se espera que los resultados de la evaluación confirmen un incremento del 15% al 20% en las lluvias y cabe señalar que la asociación civil «Programa de Estimulación de Lluvias de México» ha sido responsable de ejecutar el programa con el apoyo de diversas asociaciones agrícolas.
La siembra de nubes es una herramienta invaluable para regiones con escasez de agua, ya que con esta técnica avanzada y métodos desarrollados, se puede aumentar la cantidad de precipitación, beneficiando a los agricultores y a comunidades en general.
La colaboración entre científicos, agricultores y organismos gubernamentales es esencial para mejorar y expandir los programas de estimulación de lluvias, comenta, para agregar que con un enfoque en la capacitación y el uso de tecnologías adecuadas, es posible mitigar los efectos de la sequía y asegurar un suministro constante de agua.

ESTIMULACION DE LLUVIAS EN SINALOA
Sinaloa es un estado netamente agrícola, gran productor de hortalizas, granos y frutas. Tiene un clima semidesértico, principalmente con una precipitación promedio anual de 790 mm con periodos de sequía recurrente. Cuenta con trece presas de importancia agrícola con una capacidad de almacenamiento de aproximadamente 18 mil millones de metros cúbicos y una vasta red de distribución de agua para una superficie de 800 mil hectáreas aproximadamente.
En temporadas de abundancia de agua se ha logrado sembrar poco más de un millón de hectáreas de diversos cultivos, pero en periodos de escasez de agua como el actual la superficie de siembra se puede reducir a menos del 50% y afectar los rendimientos por hectárea impactando gravemente la economía de Sinaloa y al abasto de alimentos al país. Evidentemente dependemos de las lluvias que nos proporciona la naturaleza y del almacenaje de agua en presas.
Ante esta situación de sequía que padece nuestro país, principalmente la zona norte, es necesario que nos enfoquemos en diversas actividades que nos ayuden al aprovechamiento eficiente del recurso agua. Una de ellas es la estimulación de lluvias, una tecnología descubierta en los Estados Unidos de Norteamérica en la década de 1940 y que es utilizada en más de 40 países.
Esta es una tecnología viable que puede incrementar la precipitación de agua de lluvia en un promedio de 20% según la Organización Mundial de Meteorología si se aplica correctamente. En Estados Unidos hay programas de estimulación de lluvias con más de 50 años continuos, en Dakota del Norte y California.
La lluvia es un proceso natural complejo y multifactorial que puede ser influenciado para mejorar su eficiencia con el uso de la tecnología. La Estimulación de Lluvias consiste en la liberación de ciertas partículas, núcleos de condensación, en los sistemas nubosos con la ayuda de una aeronave en el lugar de la nube y el momento oportuno para el mejor desempeño de esta tecnología.
En el año 2024, ante la crítica disponibilidad de agua en Sinaloa, el Gobierno del Estado, a través de la secretaria de agricultura implemento el programa de estimulación de lluvias. En la zona centro del estado en una superficie de aproximadamente dos millones de hectáreas se le adjudico este programa a la asociación civil Programa de Estimulación de Lluvias de México, A.C., organismo creado por productores agrícolas (Ing. Alejandro Gastélum Bon Bustamante, director del Programa de Estimulación de Lluvias de México, A.C.). Correo: gaboagro@yahoo.com.mx
El costo por hectárea de la estimulación de lluvias varía entre 10 y 15 pesos, dependiendo de la tecnología y la superficie cubierta, ya que, por ejemplo, en Sinaloa, por ejemplo, se realizan estimulaciones en la sierra y en superficies irrigadas por gravedad con agua de presas, abarcando entre tres y cuatro millones de hectáreas.

