El ex secretario de Agricultura cree que es tiempo de permitir cultivar maíz transgénico, así como usar tecnología para hacer rentable el campo con sinergias IP-Gobierno-productores  

Por Amado Vázquez Martínez

El país tiene todo para lograr la autosuficiencia en maíz, además del blanco, del amarillo, mediante la siembra de granos Genéticamente Modificados (OGM), porque perdió competitividad en la producción maicera y en general agrícola, pero tiene ante sí el reto de sacar adelante al campo mediante la aplicación de la ciencia y la tecnología con sinergia entre gobierno, agroproductores y agroindustriales.

Quien ha sido secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) del Gobierno Federal de México en dos periodos: primero durante el gobierno de Vicente Fox (2005-2006) y luego en el gobierno de Felipe Calderón (2009-2012), considera que en el tema del maíz y de la agricultura en general, hay oportunidades para salir adelante. 

A través de su experiencia y conocimiento, ha impulsado la formulación de políticas y estrategias que buscan mejorar la productividad y sostenibilidad de la agricultura mexicana, enfrentando los desafíos actuales y aprovechando las oportunidades que se presentan.

EL MAÍZ

Uno de los temas más destacados en los que Francisco Mayorga ha expresado su opinión es el cultivo de maíz transgénico en México y recientemente, durante el Congreso Internacional Agroalimentario, argumentó que México no debe cerrar sus puertas a la tecnología del maíz transgénico o de edición genética.  

Según Mayorga, existen instrumentos legales y normativos, como la Ley de Organismos Genéticamente Modificados y la Comisión Intersecretarial, que permiten abordar el tema de manera objetiva y responsable, sin afectar la biodiversidad, tema que tendrían que discutirlo las secretarías de Agricultura (SADER), del medio ambiente (SEMARNAT), la Secretaría de Economía, la de Hacienda (SHCP), junto con la Secretaría de Salud.

Desde su perspectiva, México tiene todos los elementos para abordar el tema desde distintos ángulos y buscar la aprobación para que el maíz transgénico y diversas soluciones a la problemática agrícola encuentren solución. 

«Se ha satanizado mucho el tema de los OGM y por ello, muchos científicos capaces, pioneros en los OGM, han salido del país o no comentan el tema para que no les corten subvenciones del Gobierno Federal». 

CONTEXTO MAICERO

La importación de maíz transgénico, especialmente de Estados Unidos, ha sido un tema de gran controversia en México durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, ya que el país ha dependido significativamente de las importaciones de maíz amarillo transgénico para satisfacer la demanda interna, principalmente para la alimentación animal y el uso industrial.

En 2023, México importó alrededor de 17 millones de toneladas de maíz amarillo de Estados Unidos, lo que representa un gasto de aproximadamente cinco mil millones de dólares, dependencia que ha generado un intenso debate sobre la seguridad alimentaria, la soberanía agrícola y los posibles impactos en la salud y el medio ambiente.

La polémica en torno al maíz transgénico se intensificó con la implementación de decretos que buscan prohibir su uso para consumo humano en México y en particular, el gobierno mexicano, bajo la administración de López Obrador, ha argumentado que esta medida es necesaria para proteger la biodiversidad y la salud de los consumidores.

Sin embargo, Estados Unidos ha cuestionado esta decisión, alegando que no está basada en evidencia científica y que viola los acuerdos comerciales establecidos en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), disputa que sentó a México en el banquillo de los acusados en un panel de controversia comercial para resolver el conflicto, solicitado por EE. UU.

CARENCIA DE GRANOS

A pesar de las críticas, la realidad es que México no produce suficiente maíz amarillo para cubrir la demanda interna, que este año superará los 22 millones de toneladas de maíz amarillo, según el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), lo que obliga al país a depender de las importaciones.

Esta situación ha generado un déficit en la producción de maíz, especialmente en el caso del grano amarillo, que es esencial para la industria ganadera y otros sectores como el almidonero y aceitero.

La producción de maíz en México enfrenta varios desafíos, incluyendo la falta de infraestructura adecuada, el acceso limitado a financiamiento y la necesidad de mejorar las prácticas agrícolas.

Pese a estos obstáculos, el Gobierno Mexicano ha intensificado sus esfuerzos para aumentar la producción local de maíz amarillo y reducir la dependencia de las importaciones.

Sin embargo, lograr la autosuficiencia en la producción de maíz es un reto significativo que requiere una combinación de políticas públicas efectivas, innovación tecnológica y colaboración entre el sector público y privado.

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