En la modalidad de malla sombra, este cultivo, que se exporta en un 100% a Estados Unidos, puede generar 70 toneladas por hectárea y arrojar buenos dividendos al agricultor
Por Amado Vázquez Martínez
Este tipo de tomate es llamado uva porque tiene forma de elipse y tiene como característica poseer diversos colores y sabores, que van del rojo al rosa y hasta púrpura o amarillo, que mide unos 2.5 centímetros, el cual cultivan en diversas regiones y exportan casi en un 100% a Estados Unidos, ya que tiene un dulzor elevado por sus grados Brix, que van del 8 al 10%, además de poseer un sabor característico.
En esta ocasión platicamos con el agricultor de Sonora que lo ha cultivado muchos años, Remigio Antonio González Montenegro, quien nos comenta que existen distintas variedades con tamaños y formas diferentes de este pequeño tomate, que de acuerdo al portal Smartfinal, puede cultivarse de manera orgánica y en el caso de algunas semillas, están certificadas como libres de OGM´s (Organismos Genéticamente Modificados).
LA HISTORIA
Dice Smartfinal que «el fruto crece en racimos, su piel es lisa, brillante y semi gruesa, brindándole una consistencia masticable, con carne densa y acuosa, con muchas semillas pequeñas comestibles» y de acuerdo a Don Remigio, una hectárea a cielo abierto puede producir 50 toneladas y una bajo malla sombra genera 20 toneladas más.
Este tipo de tomate comenzó a cultivarse en México en la década de 1990, originario del sureste asiático y particularmente en Sonora y Sinaloa lo sembraron a partir de 1997, «estuve produciendo bastantes años, pero por cuestiones de mercado, porque había pocos productores, salían bien los números», afirma el entrevistado.
Para Don Remigio, el contraste de temperaturas es el adecuado y en el caso de algunas empresas semilleras, dicen que la planta no tiene problemas de estacionalidad porque primero, el calor ayuda a la planta inicialmente al compensarse con frío y el invierno es cálido.


