LA ACTUALIZACIÓN DEL PSR FORTALECE LA PREVENCIÓN EN AGUA, CAMPO, COSECHA Y EMPAQUE; PRODUCTORES MEXICANOS DEBERÁN DOCUMENTAR RIESGOS SIN ACEPTAR ACUSACIONES CARENTES DE PRUEBAS CONCLUYENTES

Por Amado Vázquez Martínez / Tierra Fértil

La inocuidad dejó de ser una certificación voluntaria o una ventaja comercial para convertirse en una obligación regulatoria que acompaña al producto desde el agua utilizada en el cultivo hasta su ingreso al mercado de Estados Unidos.

Así lo explicó el doctor Mauricio Castelo, integrante del equipo técnico de la Norma de Inocuidad de Productos Agrícolas Frescos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), durante una entrevista con Tierra Fértil.

El especialista se refirió a la Food Safety Modernization Act, conocida correctamente por sus siglas en inglés como FSMA, y a la Produce Safety Rule (PSR), diseñada para establecer estándares científicos mínimos en el cultivo, cosecha, empaque y almacenamiento de frutas y hortalizas destinadas al consumo humano.

Castelo destacó que el cambio más profundo introducido por la FSMA consiste en trasladar el centro de las acciones sanitarias desde la reacción ante una emergencia hacia la prevención del riesgo.

«El mayor enfoque de esta norma es la prevención», puntualizó.

Anteriormente, buena parte de las medidas se activaban después de una contaminación, retiro de producto o brote de enfermedades, pero el nuevo modelo obliga a identificar anticipadamente los peligros, documentar los controles y corregir las condiciones capaces de contaminar frutas u hortalizas antes de que lleguen al consumidor.

DEL CAMPO AL MERCADO

La FDA regula la mayor parte de los alimentos comercializados en Estados Unidos, incluidos los productos agrícolas frescos y la PSR establece obligaciones relacionadas con el agua, salud e higiene de los trabajadores, animales domésticos y silvestres, mejoradores biológicos de suelo, equipo, herramientas, edificios, cosecha, empaque y almacenamiento.

Sus disposiciones se aplican tanto a productores estadounidenses como a unidades extranjeras que exportan alimentos hacia ese mercado. La FSMA exige que los proveedores foráneos ofrezcan un nivel de protección sanitaria equivalente al requerido a los productores internos.

Para los agricultores mexicanos, explicó Castelo, no basta cumplir las disposiciones nacionales. Cuando su fruta u hortaliza se dirige a Estados Unidos también debe ajustarse a las normas estadounidenses que resulten aplicables.

Bajo la FSMA existen tres componentes particularmente importantes para la cadena hortofrutícola: la Norma de Inocuidad de Productos Agrícolas Frescos; el Programa de Verificación de Proveedores Extranjeros, conocido como FSVP, y la Norma de Controles Preventivos para Alimentos de Consumo Humano.

La primera actúa principalmente en la producción primaria; la segunda responsabiliza al importador estadounidense de verificar a cada proveedor extranjero y cada alimento importado; la tercera comprende instalaciones que procesan, empacan o almacenan alimentos y que deben contar con análisis de peligros y controles preventivos basados en riesgos.

«Si usted exporta a Estados Unidos, debe conocer cuáles son los requisitos de la norma y cumplirlos», advirtió Castelo.

NUEVA REGLA DEL AGUA

La reforma más relevante del PSR corresponde al agua agrícola utilizada antes de la cosecha. La regla definitiva fue publicada por la FDA en mayo de 2024 y entró en vigor el 5 de julio de ese mismo año.

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