La suspensión de inspecciones por inseguridad golpea a una agroindustria mexicana que exportó tres mil 696 millones de dólares en 2025, tras confirmar APEAM amenazas a estadounidenses

Por Amado Vázquez Martínez

Ciudad de México, 7 de agosto de 2026.– Mientras el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum reforzó la seguridad en zonas productoras de Michoacán y abrió negociaciones con autoridades de EE. UU. para restablecer las inspecciones y exportaciones de aguacate, la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM) confirmó que la suspensión obedeció a un problema de seguridad y no a fallas en la trazabilidad del fruto.

La nueva interrupción, la tercera relacionada con problemas de seguridad en poco más de cuatro años, ocurre además cuando México enfrenta el riesgo de que competidores como Perú y Colombia ocupen parte del mercado estadounidense.

En tanto, productores y organizaciones agropecuarias advierten que la extorsión y el cobro de piso incrementan los costos de producción y erosionan la confianza en una de las cadenas agroexportadoras más importantes del país.

Como se recordará, Estados Unidos suspendió el 5 de agosto las actividades de su personal y las inspecciones del Departamento de Agricultura (USDA) en Michoacán, indispensables para certificar nuevos embarques hacia ese país, pero la fruta cortada y procesada hasta el 4 de agosto pudo continuar su exportación, mientras la recibida posteriormente quedó sujeta a resguardo en los empaques autorizados.

Fueron amenazas

Luis Javier de la Rocha Zazueta, director general de APEAM, reveló en entrevista con la periodista Azucena Uresti que representantes de la Embajada de Estados Unidos en México le confirmaron que la activación de la alerta obedeció a amenazas contra ciudadanos estadounidenses:

«La reacción, más bien la activación de esa alerta, fue por amenazas a ciudadanos estadounidenses», explicó eldirector general de APEAM

De la Rocha dijo que preguntó específicamente si las personas amenazadas eran inspectores, empresarios u otros ciudadanos, pero la representación diplomática estadounidense no le proporcionó mayores detalles.

«El tercer cierre en poco más de cuatro años demuestra que la inseguridad dejó de ser un problema exclusivamente local y se convirtió en un riesgo estructural para una de las cadenas agroexportadoras más importantes de México»: GCMA

«A mí lo que se me dijo en la embajada fue exactamente, y te lo digo literalmente, Azucena: amenaza a estadounidenses», puntualizó.

La precisión resulta relevante frente a versiones que han circulado sobre las causas de la suspensión, pues hasta ahora, de acuerdo con la información proporcionada directamente a APEAM, no se ha confirmado públicamente que las amenazas hayan estado dirigidas específicamente contra inspectores del USDA.

No fue trazabilidad

El dirigente de APEAM rechazó también versiones que atribuyen la suspensión a problemas en la cadena de trazabilidad del aguacate mexicano y aseguró que el sistema permite conocer el origen del fruto desde el huerto hasta su llegada al consumidor estadounidense.

«Tenemos una trazabilidad […] de las mejores», señaló, al explicar que desde que un aguacate es cortado y transportado hasta su cruce a Estados Unidos puede conocerse de qué huerto procede, cuándo cruzó la frontera y el tiempo transcurrido hasta su comercialización.          

«La trazabilidad en APEAM es impecable», afirmó De la Rocha, que reconoció, sin embargo, que existen problemas de extorsión, inseguridad y crimen organizado, fenómenos que, dijo, no son exclusivos de la actividad aguacatera.

Sheinbaum ofrece solución

La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que Estados Unidos retiró a sus inspectores por motivos de seguridad y anunció un plan para reforzar la presencia de fuerzas federales en zonas de Michoacán, además de mantener conversaciones con la Embajada estadounidense y el Departamento de Agricultura para recuperar las inspecciones.

«Esperamos que muy pronto se reanude y por eso es el diálogo y, al mismo tiempo, el fortalecimiento de la seguridad en ciertas zonas donde no había tanta presencia de la Guardia», señaló la mandataria.

El Gobierno mexicano planteó incluso la posibilidad de que inspectores del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) puedan realizar temporalmente las tareas requeridas para destrabar las exportaciones, en caso de que el personal estadounidense no retorne inmediatamente.

La propuesta forma parte de las conversaciones encabezadas por las áreas de Relaciones Exteriores, Seguridad y Agricultura con autoridades estadounidenses, mientras el Gobierno federal comprometió mayor presencia de Guardia Nacional y Ejército en las zonas consideradas de riesgo.

«El tercer cierre en poco más de cuatro años demuestra que la inseguridad dejó de ser un problema exclusivamente local y se convirtió en un riesgo estructural para una de las cadenas agroexportadoras más importantes de México»: GCMA

De la Rocha confirmó que, una vez conocida la suspensión, Presidencia de la República se comunicó con APEAM y convocó a sus representantes a una reunión en Ciudad de México: «La doctora Claudia Sheinbaum fue contundente con reaperturar el programa, principalmente asumió la responsabilidad», expresó.

Nadie gana

El director general de APEAM destacó que la integración de la industria aguacatera trasciende la frontera mexicana y sostuvo que más de 40 mil empleos directos en Estados Unidos dependen de esta cadena, además de que la actividad genera más de mil millones de dólares en impuestos en aquel país.

Por ello, consideró que una suspensión prolongada termina perjudicando tanto a México como a Estados Unidos: «Nadie gana», resumió De la Rocha al explicar la necesidad de restablecer cuanto antes el programa de exportación.

Tres cierres

El problema no es nuevo, pues de acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), ésta es la tercera ocasión desde 2022 en que las inspecciones y exportaciones de aguacate michoacano resultan afectadas por incidentes relacionados con seguridad.

El 11 de febrero de 2022 las inspecciones fueron suspendidas después de que un trabajador del programa fitosanitario recibió una amenaza telefónica, interrupción que duró aproximadamente siete días.

Dos años después, el 15 de junio de 2024, Estados Unidos suspendió las importaciones de aguacate y mango de Michoacán después de que dos inspectores estadounidenses fueron retenidos durante un bloqueo carretero en Aranza, municipio de Paracho. Las operaciones comenzaron a normalizarse aproximadamente diez días después.

El tercer episodio ocurrió el 5 de agosto de 2026, ocasión en la que, según los reportes analizados, no existía una fecha definida para la reanudación de las inspecciones.  Luis Fernando Haro, director general del Consejo Nacional Agropecuario, destacó precisamente la recurrencia.

«Es la tercera vez que ocurre este tema en cuatro años», señaló al recordar los incidentes de 2022 y 2024 y advertir que nuevamente la inseguridad afecta el flujo comercial de uno de los principales productos agroalimentarios mexicanos.

Miles de millones

La dimensión económica explica la preocupación.

México exportó durante 2025 cerca de 1.28 millones de toneladas de aguacate, por aproximadamente 3 mil 696 millones de dólares, de acuerdo con GCMA.

Estados Unidos recibió 87% de esas exportaciones, alrededor de 1.1 millones de toneladas, mientras Canadá absorbió 6%, Japón 3% y otros mercados el 4%.

Para 2026, el organismo proyecta una producción mexicana cercana a 2.85 millones de toneladas y exportaciones por aproximadamente 1.39 millones, siempre que las operaciones comerciales puedan normalizarse.

El problema radica en la elevada concentración geográfica de la producción, ya que  Michoacán aporta aproximadamente 73% del aguacate nacional, mientras Jalisco, que mantiene abierta su posibilidad de exportar hacia Estados Unidos, participa con alrededor de 12%.

El 87% de las exportaciones mexicanas de aguacate tuvieron como destino Estados Unidos en 2025; alrededor de 1.1 millones de toneladas.

Por ello, aunque el aguacate jalisciense puede compensar parcialmente la interrupción, no existe actualmente capacidad suficiente para sustituir los volúmenes procedentes de Michoacán.

Más volumen y menos ingreso

La suspensión ocurre además en un momento de presión para los precios: durante el primer semestre de 2026 México exportó alrededor de 798 mil toneladas, volumen 38.5% superior al registrado en el mismo periodo anterior, según cifras de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) citadas por GCMA.

Sin embargo, el valor alcanzó mil 809 millones de dólares y el precio promedio de exportación disminuyó de 3.86 a 2.27 dólares por kilogramo, una caída de 41.2%.

Es decir, México logró colocar más aguacate en los mercados internacionales, pero recibió menos dinero por cada kilogramo exportado. El efecto hizo que el aguacate pasara del segundo al cuarto lugar entre los productos agroalimentarios mexicanos de exportación por valor durante el primer semestre del año.

El cliente no espera

Pero el mayor riesgo de una suspensión prolongada podría no encontrarse únicamente en las toneladas que dejan temporalmente de cruzar la frontera y el GCMA advierte que la repetición de interrupciones genera incertidumbre entre importadores, distribuidores y cadenas comerciales estadounidenses, que pueden incrementar sus compras de aguacate procedente de Perú, Colombia y Brasil.

México conserva ventajas difíciles de igualar: cercanía con el principal consumidor mundial, infraestructura comercial y logística desarrollada durante décadas, gran capacidad productiva y el reconocimiento del aguacate Hass mexicano, pero el organismo advierte que precio y calidad ya no son suficientes.

La competitividad depende también de garantizar continuidad en el suministro, certidumbre logística y condiciones de seguridad para efectuar las inspecciones, pues mientras más frecuentes o prolongadas sean las suspensiones, aumenta la posibilidad de que otros países ocupen espacios comerciales que posteriormente México tenga dificultades para recuperar.

Millones detenidos

Un cálculo elaborado y publicado por el analista Simón Levy dimensionó el valor del flujo comercial potencialmente comprometido por cada jornada sin inspecciones de cargamentos de aguacate mexicano.

Partiendo de una estimación de exportaciones michoacanas hacia Estados Unidos por más de dos mil 700 millones de dólares, Levy calculó un equivalente diario de tres mil 562 toneladas y 7.4 millones de dólares, aproximadamente 308 mil dólares por hora, según su metodología.

El propio autor precisa que se trata de un cálculo suyo realizado sobre cifras públicas de la industria y por ello, esas cantidades no representan necesariamente pérdidas definitivas, sino el valor estimado de mercancía cuyo flujo comercial puede resultar detenido o demorado mientras permanezcan suspendidas las inspecciones y en contraste la propia APEAM calcula pérdidas diarias por 12 millones de dólares diarios, según cifras de Imagen.  

El costo del miedo

De acuerdo con diversos medios, la APEAM externó que el freno comercial mantiene en riesgo 120 mil puestos de trabajo y paraliza a 35 mil productores, de los cuales el 70 por ciento posee extensiones de una a diez hectáreas.

A estos efectos comerciales se agrega otro problema que organizaciones agropecuarias vienen señalando: la extorsión y al respecto, Luis Fernando Haro advirtió que productores de distintas regiones del país han denunciado cobros de piso y extorsiones vinculadas con la delincuencia organizada, situación que termina repercutiendo directamente en sus costos.

«Genera costos, genera incrementos en los costos cuando los ganaderos o los agricultores o la gente que se dedica a la producción de alimentos […] tienen que pagarle al crimen organizado este piso», señaló.

El problema ha alcanzado tal dimensión, añadió, que prácticamente puede convertirse en otro componente del costo productivo: «Ya casi se puede decir que se genera como un costo de producción», apuntó.

Confianza en riesgo

Para GCMA, la tercera interrupción tiene una consecuencia que trasciende los días que permanezca detenido el comercio: afecta la percepción de México como proveedor confiable.

El organismo advierte que los incidentes recurrentes incluso podrían convertirse en un elemento adverso durante la revisión del T-MEC. La inseguridad no determina por sí misma el futuro del acuerdo comercial, precisa, pero puede endurecer las exigencias estadounidenses en materia de protección al personal, aplicación de la ley y continuidad de las operaciones.

Por ello, el GCMA considera necesario fortalecer la coordinación entre los gobiernos federal y estatal, SENASICA, USDA y las organizaciones de productores y empacadores, mediante protocolos efectivos de seguridad, rutas protegidas y mecanismos que permitan mantener las operaciones frente a nuevos incidentes.

Su conclusión coloca la tercera suspensión en una dimensión distinta a las dos anteriores: «El tercer cierre en poco más de cuatro años demuestra que la inseguridad dejó de ser un problema exclusivamente local y se convirtió en un riesgo estructural para una de las cadenas agroexportadoras más importantes de México».

DATO

87% de las exportaciones mexicanas de aguacate tuvieron como destino Estados Unidos en 2025; alrededor de 1.1 millones de toneladas.

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