
ING. ANDRÉS CANALES LEAÑO
Director General Tierra Fértil
La reciente cancelación de la Expo Agro Sinaloa en noviembre pasado, en uno de los estados más productivos del país, es una voz de alerta para la agroproducción nacional en torno a temas como la sequía, el cuidado del agua, los precios de garantía, la falta de presupuesto y la ausencia de políticas públicas para el campo, así como la carencia de tecnología para producir más con menos insumos y con nuevas técnicas que permitan un aprovechamiento óptimo de los recursos con que aún contamos.
Bien decía nuestro presidente del Consejo Nacional Agropecuario, Juan Cortina Gallardo, que con la sequía se tuvieron que hacer tareas y obras en el campo en varios estados para atender el tema de la carencia de agua, pues las dejaron de hacer durante muchas décadas.
Y tiene razón: Como bien sabemos, la sequía que impactó el campo mexicano afectó a gran parte del territorio nacional y especialmente al norte y noroeste del país, causando que, por ejemplo, al menos un 30% de la zona maicera sinaloense dejara de sembrarse ante la carencia de agua.
A esto se suma el problema que ya arrastraban nuestros agricultores por el precio del grano de la cosecha anterior que, en el caso del gobierno, no se los compró a ocho mil pesos la tonelada sino a unos cuantos productores de hasta 10 hectáreas, lo que descapitalizó en gran medida a muchos productores no solo de Sinaloa, sino del país a consecuencia de la corrupción en Segalmex, sumado a la crisis de la falta de financiamiento por la desaparición de la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero (FND).
A estos complejos problemas de los agricultores se agrega la determinación oficial de no permitir la importación de maíz amarillo transgénico, pese a que se importa casi todo el grano para el sector pecuario de México, cerca de 18 millones de toneladas, segundo país consumidor e importador de este cereal después de China.
Esta falta de producción de maíz en México es grave desde el punto de vista extranjero, como Federico Zerboni, agroproductor argentino, miembro de la mesa directiva de Maizall, coalición de asociaciones de agricultores de maíz de Argentina, Brasil y EE. UU., que comparte experiencias e información y aborda el tema de las barreras comerciales junto con la innovación agrícola, cuyos integrantes cultivan el 50% del maíz del mundo y generan 70% del excedente exportable global.

El rendimiento por hectárea en Argentina es el doble que el de México, pero a un menor costo y solo algunas entidades mexicanas como Jalisco y Sinaloa producen la misma cantidad a precios más elevados, aunque en el caso argentino solo el 25% de su grano es transgénico, lo que convierte al país sudamericano en el 4º productor mundial del cereal mediante la ciencia aplicada al campo, nos explica en entrevista que publicamos en este número de Tierra Fértil.
El uso de la tecnología en la nación sudamericana lo utilizan para acumular capas de información de los terrenos en base a fotos satelitales, mapeos de su contenido de materia orgánica, de su microclima, de su rendimiento y en base a ello siembran de manera directa, determinan la densidad, nutren la planta y controlan plagas con productos estrictamente necesarios, económicos y que no dañen al medio ambiente.
Y al analizar el caso del cultivo del maíz en México, sin ser alarmista, aclara: «Si no cambia la mentalidad en su país de que la base de la agricultura es la ciencia, se van a quedar sin maíz si prosiguen con la prohibición de importar el transgénico… ustedes van a ser los perjudicados porque nosotros, los países exportadores, vamos a encontrar otros mercados para exportar ¿Cómo compite México con Alemania, con Europa, en la compra del grano?… pero «son afortunados de estar al lado del mayor productor, EE. UU.».
«México es el único país en el mundo que prohíbe los transgénicos para el consumo humano y decirles que en Argentina el 90% de intoxicaciones son por productos comunes (jabón, cloro, insecticidas para el hogar, etc.)», no por maíz transgénico, asevera Federico Zerboni, para quien, de proseguir esta política de no producir grano y no importarlo por ser transgénico, podría generar que el país se quede sin huevos, leche y carne porque gran parte del grano en el mundo ya es transgénico.
Ante este panorama, es necesario que México aplique más ciencia y tecnología en el campo, ya sea en riego, nutrición y control de plagas de manera sustentable, pues la tormenta perfecta contra el sector podemos romperla mediante el trabajo coordinado de compradores y productores, como ocurre en la Argentina y en otros países.
Para el siguiente año, de acuerdo al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), en sus previsiones calcula que ese país importará más frutas frescas, vegetales y ganado en pie, entre otros productos, lo que representa una gran oportunidad para los agroproductores nacionales de incrementar las exportaciones, pues la sequía también afectó a nuestro vecino del norte, especialmente en sus zonas ganaderas.
El reto se ha convertido en una oportunidad, aprovechémoslo, porque, como lo reconocen Zerboni y USDA, México aún no alcanza totalmente su potencial exportador en el T-MEC, de lo que debemos persuadirnos para producir más y a menores costos con tecnología de vanguardia para mantener la dinámica exportadora, que hoy nos coloca como el principal proveedor de agroproductos a los Estados Unidos, con un superávit de alrededor de cinco mil millones de dólares y hoy, por nuestra familia y por nuestro país, sigamos por esa ruta.

