La producción y exportación de berries aumentó en 2022, pero también el compromiso social de los agroproductores para impactar socialmente a trabajadores y comunidades

Por Amado Vázquez Martínez

Para la Asociación Nacional de Exportadores de Berries (Aneberries), el cuidado del medio ambiente y la sanidad e inocuidad, son fundamentales, pero para Juan José Flores, presidente del organismo, el incremento en las exportaciones debe traer aparejadas mejores condiciones para los trabajadores y las comunidades donde producen las frutillas. 

Las fresas, frambuesas, arándanos y zarzamoras ya representan tres mil 600 millones de dólares en exportaciones, que las posiciona en los primeros lugares en aportación de recursos de las agroexportaciones mexicanas del 2022, que sumaron 50 mil 133 millones de dólares del 2022, junto con la cerveza, tequila, aguacate y tomate.

BIENESTAR LABORAL

Este monto, para el presidente de Aneberries, Flores García, no representa solo ingresos, sino un impacto social de bienestar para las regiones productoras de las frutillas, especialmente en las comunidades, pues se generan de ocho a 10 jornales en promedio por cada una de las 60 mil hectáreas cultivadas en México, 15 mil de ellas en Jalisco.

«Son empleos con sueldos atractivos que están por arriba del mínimo de las prestaciones sociales necesarias, además del cumplimiento de las leyes laborales, pues como en Jalisco, por contar con las condiciones ambientales e infraestructura adecuadas para el cultivo de berries, hay un gobierno empático con la producción», asevera.

Con respecto a la generación de divisas, explica que «las exportaciones suman unos tres mil 600 millones de dólares y la participación de Jalisco es de un 60% del volumen de la exportación nivel nacional».

México exporta aproximadamente unas 500 mil toneladas de las cuatro berries -arándano, zarzamora, fresa y frambuesa-, las que se han convertido en un atractivo para su cultivo en el campo mexicano, sobre todo en estados como Michoacán, Guanajuato, Baja California, Sinaloa y Jalisco.

Explica que es un producto que tiene un alto valor de mercado «pero sin duda también tiene un profundo impacto en el bienestar social, pues no nada más se mide con dinero, ya que al trabajador se le proporcionan comedores, baños, «y las empresas les proporcionan salud y capacitación».

IMPACTO SOCIAL

«Esto tiene un impacto en el trabajador agrícola y su familia, que tiene un cúmulo de emociones por trabajar entre colores y olores», explica, para añadir que en los campos de cultivo se cuida mucho el medio ambiente y especialmente la fauna natural, como las abejas melíferas.

«Al final de la semana, los trabajadores saben que su salario está, como decíamos, por arriba del mínimo y saben que tienen incluso prestaciones como salud y saben que si continúan en este sector pues van a tener hasta sus ahorros para el retiro porque se busca que el trabajador esté registrado».

Del gran impacto en el bienestar de las comunidades donde se asientan los cultivos de berries expresa que con estos cultivos «se aprovechan los recursos naturales, la superficie, ese metro cuadrado es más rentable que otros cultivos, cuidando el contexto ambiental, la naturaleza».

«El buen uso de los recursos naturales justamente es lo que provoca parte del incremento de estos cultivos porque son rentables, pues hay 60 mil hectáreas a nivel nacional donde se cultivan berries, de esas 15 mil en Jalisco, unas 30 mil en Michoacán, dos mil 500 en Sinaloa y más de tres mil en Baja California».

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