Desde enero, autoridades de EE. UU. investigan si las exportaciones mexicanas de fresa de invierno afectan a sus productores, pero el CNA dice que freseros nacionales operan en la legalidad
Por Amado Vázquez Martínez
Ciudad de México, 31 de marzo de 2026.– Desde enero, el gobierno de EUA mantiene bajo revisión las importaciones de fresa fresca mexicana para determinar si el flujo de producto durante la temporada invernal genera afectaciones a los productores estadounidenses, ante lo cual el CNA señala que el mercado fresero mexicano opera en la legalidad y brinda su apoyo al sector.
De acuerdo al Consejo Nacional Agropecuario, se trata de una investigación comercial que, hasta el momento, no implica incumplimiento, sanción ni la imposición de aranceles, pero que sí coloca bajo lupa a uno de los cultivos más dinámicos del sector hortofrutícola mexicano.

Investigación en curso
De acuerdo con información del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), el proceso inició formalmente el 5 de enero de 2026, y el 27 de febrero la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (ITC) determinó continuar con la investigación en una fase preliminar.
El análisis contempla el periodo del 1 de noviembre de 2024 al 31 de marzo de 2025, enfocándose en variables clave como precios de exportación, volúmenes de venta y costos de producción.
Un punto central será demostrar si existe o no un daño real a la industria fresera estadounidense; de no comprobarse, el proceso podría cerrarse sin medidas adicionales.
México, potencia exportadora de fresa
La relevancia del caso no es menor. México mantiene una posición estratégica en el mercado internacional de berries, particularmente en la fresa al producir 610 mil toneladas, de las cuales el 58% se exporta (354 mil toneladas) y 99% llega a Estados Unidos, lo que genera un valor de mil 144 millones de dólares.
Estas cifras reflejan la alta dependencia del mercado estadounidense, pero también el nivel de competitividad que ha alcanzado el sector mexicano.
El contexto: competencia estacional
La investigación se centra particularmente en la ventana de invierno, cuando la producción estadounidense disminuye y México aprovecha su ventaja climática para abastecer el mercado.
Este diferencial estacional es clave: mientras EUA concentra su producción en primavera y verano –principalmente en California y Florida–, México mantiene oferta constante, lo que le permite posicionarse como proveedor estratégico.
De acuerdo con estimaciones del sector (GCMA y USDA), Estados Unidos produce alrededor de 1 a 1.3 millones de toneladas de fresa al año, con un mercado interno robusto pero altamente sensible a importaciones en periodos de baja oferta.
Revisión técnica y empresas bajo análisis

La fresa mexicana en números
-Producción estimada: 610 mil toneladas en 2025
-Exportaciones: 58% del total (354 mil toneladas)
-Destino principal: 99% a Estados Unidos
-Valor generado: 1,144 millones de dólares
**Fuentes: ANAM, CNA
Actualmente, la investigación se encuentra en una fase técnica detallada. Autoridades estadounidenses han seleccionado dos empresas exportadoras mexicanas para un análisis específico, evaluando sus estructuras de costos, precios y volúmenes de exportación.
Este tipo de revisiones es habitual en disputas comerciales agrícolas y forma parte de los mecanismos internacionales de comercio.
Postura del sector: reglas claras
El Consejo Nacional Agropecuario ha fijado una postura clara: respaldo a un comercio internacional basado en evidencia técnica y reglas transparentes.
El organismo subraya que el sector fresero mexicano opera conforme a la legalidad y mantiene colaboración institucional con autoridades para garantizar condiciones justas de competencia.
Resolución a mitad de año
El proceso continuará en los próximos meses, y se espera que a mediados de 2026 se emita una nueva determinación preliminar que marcará el rumbo del caso. Hasta entonces, el sector se mantiene en vigilancia, pero también en operación normal.
Más allá de la investigación, el caso de la fresa mexicana refleja una realidad más amplia: la creciente competencia global en los mercados agroalimentarios y la necesidad de respaldar la productividad con argumentos técnicos sólidos.

