La investigación de la Universidad of New Hampshire, Nueva Inglaterra, es aplicable a México para mejorar rendimiento, calidad y manejo de este cultivo

Por Amado Vázquez Martínez / Tierra Fértil

El maíz dulce no es el grano tradicional que domina los paisajes del Bajío, Sinaloa, Jalisco o el sur de Sonora, pues es otro mercado, otra genética y de otra lógica comercial, ya que en EE. UU., como en Nueva Inglaterra, representa hasta 50% de la superficie hortícola de pequeños y medianos productores, experiencia técnica documentada por especialistas de la University of New Hampshire, que puede ayudar a los productores mexicanos a crear un cultivo rentable.

La ficha técnica de Otho S. Wells, especialista en hortalizas, fue revisada por la Dra. Becky Sideman, profesora de Extensión en Ciencias Biológicas y especialista estatal en horticultura sostenible del programa UNH Cooperative Extension, ya que su enfoque productivo en climas templados ofrece principios agronómicos plenamente aplicables a regiones mexicanas con agricultura de riego y temporal controlado.

Genética y dulzura: entender el mercado

El maíz dulce (sweet corn) debe su sabor a una mutación genética en el locus azucarado (su), que permite mayor acumulación de azúcares en el grano y a diferencia del maíz blanco o amarillo de consumo tradicional, aquí el atributo clave es la concentración de azúcares y la textura.

De este cultivo existen tres grandes tipos: su (tradicional): el azúcar se convierte rápidamente en almidón tras la cosecha; se o se+: mayor dulzura y mejor textura y el preferido de los agricultores, el sh2 (superdulce): los más azucarados; conservan dulzura por más tiempo.

En México, el maíz dulce se destina principalmente a exportación, industria de congelados y consumo fresco en supermercados, ya que no forma parte de la dieta básica como el maíz blanco ni compite con el amarillo para forraje, ya que es un nicho comercial que paga calidad.

El maíz dulce (sweet corn) debe su sabor a una mutación genética en el locus azucarado (su), que permite mayor acumulación de azúcares en el grano y a diferencia del maíz blanco o amarillo de consumo tradicional, aquí el atributo clave es la concentración de azúcares y la textura.

Condiciones de crecimiento adaptadas

El cultivo requiere pleno sol y temperaturas de suelo mínimas de 10 °C para germinar, con una temperatura ideal entre 15 y 30 °C y en estados como Jalisco, Guanajuato, Sinaloa o Sonora puede sembrarse -en algunas regiones ya se siembra, como en Sonora y Jalisco-, en los ciclos primavera-verano o incluso en ventanas de otoño bajo riego.

El pH óptimo del suelo es 6.0 a 6.8 y requiere de suelos arenosos o francos permiten siembras tempranas, o bien, de suelos arcillosos que retienen mejor humedad en el verano.

Su requerimiento hídrico promedio es de 2.5 cm de agua por semana, equivalentes a 25 mm, es decir, aproximadamente 250 m³ por hectárea por evento semanal y su periodo crítico ocurre dos semanas antes de la emisión de estigmas (sedas), momento determinante para llenado uniforme de la mazorca…

Para saber más: https://tierrafertil.com.mx/revista/#flipbook-df_21657/1/

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