En un arranque de año contradictorio, mientras suben las exportaciones de res, cerdo y pollo, se importan más cárnicos, especialmente de Estados Unidos

Por Amado Vázquez Martínez

Ciudad de México, 26 de febrero de 2026.- El sector pecuario mexicano en 2026, por un lado,  muestra que las exportaciones de carne de res, cerdo y aves aumentaron, pero por el otro sigue el alto déficit comercial en proteína animal, especialmente de cerdo, pollo e incluso productos derivados como el huevo, que no se exporta por volumen significativo desde México.

En la actualidad, México está clasificado en el sexto lugar mundial como productor de carnes; pero la autosuficiencia nacional apenas llega al 71%.

Exportaciones con impulso en valor

De acuerdo con el análisis más reciente del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) –con datos hasta enero de 2026–, las exportaciones mexicanas de carne de res crecieron 27.1% en valor respecto al mismo mes del año previo, al alcanzar 225.2 millones de dólares.

La exportación de carne de cerdo también avanzó 17.5 % y la de aves aumentó hasta 90 %, consolidando una imagen de mayor presencia de proteína animal mexicana en mercados internacionales.

Estas cifras reflejan, en parte, precios internacionales de la carne de res en niveles históricamente altos, impulsados por factores externos como el cierre temporal de fronteras y una menor disponibilidad de ganado vacuno en Estados Unidos.

Déficit comercial y dependencia externa

A pesar del impulso en las exportaciones, el saldo comercial de carne continúa negativo. En enero de este año, las importaciones de carne de res, cerdo y pollo sumaron 641 millones de dólares, frente a 292 millones en exportaciones, lo que deja un déficit de 349 millones de dólares en el sector pecuario.

Datos más agregados para productos pecuarios indican que en noviembre de 2025, el intercambio comercial de productos de origen animal (carne, vísceras y otros derivados) mantiene saldo negativo: 403 millones de dólares en exportaciones contra 1,090 millones en importaciones, con un déficit de -689 millones de dólares.

Esta lógica se repite en rubros específicos: las importaciones de carne de ave y despojos comestibles siguen muy por encima de las exportaciones anuales, según datos de comercio exterior de 2024, último año con datos completos disponibles.

Cerdo y pollo: importaciones que no ceden

México mantiene una «dependencia estructural» en carne de cerdo, con importaciones que superan las 163 mil toneladas, derivadas de una producción interna insuficiente para cubrir la demanda, lo que posiciona a México como uno de los mayores importadores mundiales de cerdo, especialmente de Estados Unidos.

En el caso del pollo, aunque las estadísticas oficiales específicas de 2026 aún son parciales, datos mensuales del INEGI muestran que las importaciones de carne de ave y despojos alcanzaron alrededor de 100.6 millones de dólares en enero, una cifra que aunque menor a la de diciembre, es elevada en comparación con exportaciones.

Asimismo, México no figura entre los exportadores de huevo a nivel global, y la balanza comercial de este producto es típicamente negativa, con importaciones dirigidas a cubrir parte del consumo interno. (INEGI/Comercio Exterior)

Comercio de proteína animal: datos estructurales

Según cifras amplias de comercio exterior, en 2024 México registró un intercambio total de productos pecuarios (incluyendo carne de res, cerdo y pollo) por unos 16.6 mil millones de dólares, con 4.76 mil millones en exportaciones y 11.8 mil millones en importaciones.

Los principales orígenes de estas importaciones incluyen a Estados Unidos, Brasil y Canadá, reflejando la dependencia de carne y productos agropecuarios de mercados externos.

Factores que marcan 2026

Entre los factores que marcan la pauta de precios internacionales al alza están los valores de la carne de res y otras proteínas que han aumentado fuertemente y presionan los precios al consumidor.

También se suman las restricciones sanitarias como el cierre de fronteras a becerros mexicanos ha impactado la oferta tanto interna como externa.

Además, el déficit persistente: El sector pecuario no logra equilibrar su balanza comercial, con importaciones que duplican y hasta triplican las exportaciones según el producto.

Aunque México muestra avances en la exportación de carne de res y otras proteínas, el país sigue siendo un importador neto de proteína animal, con una balanza comercial profundamente deficitaria que refleja vulnerabilidad estructural en su seguridad alimentaria y en la sustentabilidad de su producción pecuaria.

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