La mayor empresa productora de jugos cítricos del país que genera el 25% de la naranja orgánica mexicana y uno de los mayores productores globales, es orgullosamente mexicana

Por Amado Vázquez Martínez

En la grandiosa Huasteca Potosina, germinó una de las empresas mexicanas más importantes del sector agroindustrial: Citrofrut, hoy reconocida como la mayor productora de jugo de cítricos del país y una de los jugadoras globales de mayor prestigio. 

Con 600 mil toneladas de cítricos procesadas cada año, operaciones en Veracruz y San Luis Potosí y un portafolio que llega a más de 30 países, Citrofrut se ha convertido en un referente mundial de innovación, sostenibilidad y valor agregado en su rubro.

LA HISTORIA

La historia de esta compañía arranca a finales de los años cincuenta, cuando la citricultura mexicana comenzaba a despuntar en el noreste del país y en Montemorelos, Nuevo León, existía entonces una sobreproducción de naranja que los productores no podían colocar en el mercado fresco. 

Ante la necesidad de darle salida a esa fruta, un grupo de empresarios encabezados por don Guillermo Zambrano, visionario de la industria, decidió instalar la primera planta procesadora de jugo en 1959.

Luis Lázaro Valles, actual CEO de Citrofrut, lo relata con la claridad de quien dirige una corporación que honra sus raíces:

«En aquel entonces era muy costoso transportar jugo fresco y mantenerlo en buen estado, pero después de la Segunda Guerra Mundial surgió la tecnología para concentrar el jugo de naranja y hacerlo viable en la industria. Fue ahí cuando don Guillermo Zambrano puso en marcha la primera planta en Montemorelos. Ese fue el origen de Citrofrut».

LA EXPANSIÓN 

El crecimiento de la empresa fue rápido: En los años setenta y ochenta, la citricultura en Veracruz vivió un auge productivo que obligó a ampliar la capacidad industrial y por ello  Citrofrut instaló nuevas industrias procesadoras en Paso Largo y Álamo, al norte de la entidad, mientras reforzaba sus operaciones en San Luis Potosí con otra planta estratégica que aprovecharía el potencial de esa región.

«Hoy Citrofrut procesa en promedio unas 600 mil toneladas de cítricos al año, principalmente naranja, toronja, limón y lima», explica Lázaro Valles para añadir: «El 90% de nuestra producción se exporta, de la cual alrededor del 65% va a EE. UU. y Canadá, un 25% a Asia, Latinoamérica y Europa y 10% permanece en México. 

«Nuestros clientes son las grandes marcas globales, embotelladores y cadenas de supermercados que confían en la calidad de nuestro jugo y en nuestra filosofía empresarial de sostenibilidad», asevera el CEO de Citrofrut al analizar sus cifras. 

Luego, comenta: Con esta expansión, Citrofrut se consolidó como el mayor productor de jugo de cítricos de México, un título que no solo refleja volumen, sino también la capacidad de competir contra gigantes internacionales como Brasil o Estados Unidos.

IMPACTO ECONÓMICO

La magnitud de Citrofrut se refleja en cifras: genera una derrama económica cercana a 150 millones de dólares entre los productores a los que compra fruta; administra más de 15 mil hectáreas de cítricos –de las cuales 12 mil son propias–, y en temporada alta genera hasta 10 mil empleos, incluyendo cosechadores y trabajadores del campo directos e indirectos.

«Dependiendo de la temporada, contamos con unos dos mil empleados permanentes y, en picos de cosecha, esta cifra aumenta de manera significativa», señala el directivo. «Citrofrut no es solo una empresa global, es una fuente de vida económica para miles de familias que dependen de la citricultura».

Sus jugos y derivados llegan a más de 30 países, desde Estados Unidos y Canadá hasta Japón, China, Australia y Europa, red de exportación que convierte a la empresa en un embajador del campo mexicano en los anaqueles más exigentes del mundo.

«El 90% de lo que producimos se exporta», precisa Lázaro Valles y añade que «un 65% va a Estados Unidos y Canadá, 25% Asia, Latinoamérica y Europa y solo el 10% se queda en México. Nuestros principales clientes son grandes marcas globales de bebidas, supermercados con marcas privadas y embotelladores internacionales».

Esta diversificación ha permitido a Citrofrut mantener estabilidad frente a fluctuaciones de mercado, crisis logísticas o cambios en aranceles. Además, le otorga a la empresa la ventaja de acceder a consumidores que buscan cada vez más jugos naturales, frescos y orgánicos.

EJES ESTRATÉGICOS

En un mundo cada vez más sensible al impacto ambiental de las industrias, Citrofrut ha hecho de la sostenibilidad un pilar central de su operación, pues su estrategia empresarial se basa en cuatro ejes: planeta, personas, prosperidad y principios de gobernanza.

«Buscamos reducir nuestra huella de carbono, hídrica y de residuos sólidos», comenta el CEO. «En paralelo, trabajamos en equidad de género, inclusión y diversidad en nuestras plantas, en colaboración con comunidades vecinas y bajo una política de gobernanza que rechaza tajantemente la corrupción».

Los logros recientes hablan de una estrategia sólida: Reducción del 70% en consumo de agua superficial, gracias a sistemas de riego por goteo y reutilización de agua en sus plantas; disminución de 34% en emisiones de gases de efecto invernadero y reducción de 63 mil a 29 mil toneladas de residuos sólidos en un solo año.

«Cada litro de jugo que producimos tiene detrás una historia de cuidado del medio ambiente», asegura Lázaro Valles. «Estamos convencidos de que la única manera de crecer es hacerlo de forma sostenible».

PRODUCCIÓN ORGÁNICA

Citrofrut también lidera el rubro de producción orgánica en el país: nueve mil 900 hectáreas de huertas propias y en su mayoría, de huertas de proveedores, ya se manejan bajo esquemas sin agroquímicos, lo que garantiza jugo libre de contaminantes y con alto valor agregado.

«Hoy cerca del 25% de nuestra producción es orgánica y queremos que hacia 2030 alcance el 40%», señala el CEO: «El consumidor valora cada vez más los alimentos sanos, sin químicos y con trazabilidad total. Ese es nuestro compromiso».

La empresa cuenta con certificaciones de talla mundial, entre ellas ISO 22000, Global Food Safety Initiative, Rainforest Alliance, USDA Organic, Halal y Kosher, además de pertenecer al Pacto Global de Naciones Unidas. 

Estas acreditaciones no solo abren puertas a mercados internacionales, sino que también garantizan al consumidor que detrás de cada botella hay un proceso limpio, transparente y sustentable.

ECONOMÍA CIRCULAR

El impacto social también forma parte de la estrategia: Citrofrut trabaja con más de ocho mil productores asociados, a quienes ofrece asistencia técnica, control biológico, plantas mejoradas y acceso directo a centros de acopio sin intermediarios.

«Queremos que el productor se beneficie de manera justa, sin que intermediarios absorban el valor de su esfuerzo», explica Lázaro Valles; «además capacitamos y damos asistencia técnica a miles de hectáreas, con programas de control biológico y entrega de insumos para mejorar la productividad».

La economía circular es otro eje clave: los residuos de cáscara, pulpa y bagazo se transforman en composta o alimento para ganado, cerrando ciclos productivos y reduciendo emisiones. Asimismo, Citrofrut participa en proyectos comunitarios de reforestación, carpintería con tarimas recicladas y voluntariado en escuelas y comunidades rurales.

Retos actuales 

A pesar de su fortaleza, Citrofrut no es ajeno a los grandes desafíos que enfrenta la citricultura mundial. El más grave es el HLB o “dragón amarillo”, enfermedad que amenaza los cultivos de cítricos en diversos continentes.

«El HLB es devastador, pero en Citrofrut hemos asumido el liderazgo en México para contenerlo», explica Lázaro Valles. «Mantenemos programas muy estrictos de control biológico contra el insecto vector, producimos hasta 900 mil plantas sanas en nuestros viveros y realizamos pruebas con posibles curas en colaboración con la Asociación Nacional de Procesadoras de Cítricos. No es solo un tema empresarial, es un compromiso con el país».

El cambio climático es otro frente crítico: Sequías, variaciones en lluvias y temperaturas extremas amenazan la producción. Ante ello, Citrofrut ha invertido en tecnología de riego presurizado y por goteo, optimizando el agua al máximo.

«Nuestra meta es llegar a reutilizar el 100% del agua en nuestras plantas, sin depender de fuentes externas», asegura el CEO.

COMPETENCIA GLOBAL

El escenario internacional también exige resiliencia porque Brasil es el gigante de los jugos cítricos y Estados Unidos impone exigencias logísticas y arancelarias; para competir, Citrofrut cuenta con un centro de distribución en Texas, lo que le da acceso directo a mercados clave en el centro y norte de Estados Unidos.

«Un portafolio diversificado nos permite redirigir exportaciones según cambian las condiciones del mercado», indica Lázaro Valles. «Eso nos da flexibilidad frente a aranceles, logística o crisis internacionales. El consumidor busca jugos frescos, orgánicos y con trazabilidad, y ahí es donde marcamos la diferencia».

El futuro inmediato está marcado por la innovación, ya que Citrofrut busca que hacia 2030 el 40% de su producción sea orgánica, incrementar el aprovechamiento total de cada cítrico y expandirse a nuevas líneas de negocio como jugos frescos, aceites esenciales y aromas naturales.

«Queremos que absolutamente todo lo que produce un árbol de cítricos tenga valor agregado», dice el CEO. «Aprovechamos la cáscara, los aceites, la pulpa, los aromas. No se desperdicia nada, porque ahí está el futuro: en la economía circular y en productos que el consumidor valore por su pureza y sustentabilidad».

El desarrollo de nuevos mercados también es estratégico, ya que la empresa apunta a hoteles, restaurantes y cafeterías (el segmento food service) con mezclas y formulaciones especiales para consumidores jóvenes que buscan sabores frescos y saludables.

RESPONSABILIDAD SOCIAL

La sustentabilidad no se entiende solo desde la perspectiva ambiental. Citrofrut ha diseñado programas de educación y capacitación para sus trabajadores, ofreciendo formación académica y financiera.

«Queremos que nuestros colaboradores vean el trabajo agrícola como digno y con futuro», subraya Lázaro Valles y «capacitamos en educación financiera, ahorro y manejo de utilidades. También impulsamos voluntariados en escuelas y programas de carpintería en comunidades rurales con materiales reciclados de nuestras plantas».

Respecto a la política pública, el directivo es claro: «Necesitamos que el gobierno acompañe a la industria en dos frentes: programas de prevención del HLB y apoyo para que los productores permanezcan en el campo. México ya tiene tratados de libre comercio que nos dan acceso a mercados globales, pero necesitamos políticas que fortalezcan al productor y garanticen seguridad en las comunidades rurales».

VISIÓN DE ÉXITO

El horizonte está definido: hacia 2030, Citrofrut se proyecta como una empresa global de jugos premium, 100% sostenible, con producción orgánica y procesos de cero desperdicio.

«Nuestro compromiso es con el planeta, con las comunidades y con el consumidor», resume Lázaro Valles. «Queremos que Citrofrut sea sinónimo de jugo mexicano de calidad mundial, producido con respeto a la tierra y con responsabilidad social. Esa es la visión que nos guía».

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