Ante el fortalecimiento de El Niño y el riesgo de sequías en zonas productoras, especialistas plantean recurrir a la estimulación de lluvias para proteger al campo  

Por Amado Vázquez Martínez

Ciudad de México, 18 de agosto de 2026.– Ante el fortalecimiento del fenómeno de El Niño y la posibilidad de enfrentar periodos de sequía y temperaturas extremas durante el segundo semestre de 2026 y parte de 2027, especialistas propusieron recurrir a la estimulación artificial de lluvias –conocida popularmente como «bombardeo de nubes»– en regiones agrícolas y ganaderas con elevado estrés hídrico.

La propuesta fue planteada por la firma mexicana Startup Renaissance, especializada en proyectos de estimulación de precipitaciones, que considera necesario anticipar acciones para disminuir posibles afectaciones a cultivos, ganado, praderas y disponibilidad de agua.

La OMM prevé que El Niño se fortalezca durante agosto-octubre de 2026, aumentando la probabilidad de temperaturas superiores a lo normal y modificando los patrones de lluvia en distintas regiones del planeta.

La medida no consiste en producir lluvia donde no existen condiciones meteorológicas para ello, sino en intervenir nubes susceptibles de precipitación mediante la dispersión de sustancias que buscan favorecer el proceso físico de formación de gotas y aumentar las posibilidades de lluvia.

El Niño avanza

El planteamiento coincide con las previsiones internacionales sobre el fortalecimiento de El Niño durante el segundo semestre del año. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió recientemente que el fenómeno continúa intensificándose y podría alcanzar una condición fuerte entre agosto y octubre de 2026.

El organismo internacional prevé temperaturas superiores a lo normal en amplias regiones del planeta y modificaciones importantes en los patrones de precipitación, con mayor humedad en algunas zonas y riesgo de déficit de lluvias en otras.

Startup Renaissance advirtió que estas condiciones podrían repercutir en regiones productoras de alimentos de México mediante sequías, pérdidas de cosechas, estrés del ganado, aparición de plagas y enfermedades y mayores presiones sobre los costos de producción.

Bombardear nubes

Ante este escenario, la empresa considera que los programas de estimulación de lluvias deberían instrumentarse de manera preventiva y no únicamente cuando la sequía haya provocado daños importantes.

«En la prevención de daños por altas temperaturas y sequía en la agricultura y la ganadería se ha constatado que resulta efectivo emprender, de manera anticipada, un esquema de estimulación de lluvia, combinado con acciones de ahorro y captación de agua, conservación de suelo y monitoreo climático», señaló la firma.

La técnica utilizada en México consiste esencialmente en introducir agentes de nucleación en nubes que presentan determinadas características de humedad y temperatura, con el propósito de favorecer los procesos que pueden desencadenar o incrementar la precipitación.

Startup Renaissance, dirigida por el especialista Alejandro Trueba Carranza, desarrolla la formulación denominada Rainmate y sostiene que la estimulación debe formar parte de una estrategia más amplia de manejo del agua.

No es suficiente

La empresa reconoció que el «bombardeo de nubes» no puede considerarse una solución aislada frente a la sequía.

Por ello, recomendó acompañar estos proyectos con restauración de cuencas y praderas, captación y almacenamiento de agua, conservación de suelos, tecnificación del riego, coberturas vegetales, variedades agrícolas resistentes y sistemas de monitoreo climático.

De acuerdo con la firma, experiencias anteriores de estimulación en zonas montañosas han permitido aprovechar los escurrimientos hacia presas y otros cuerpos de almacenamiento destinados posteriormente a usos humano, agropecuario e industrial.

También reportó recuperación de praderas y crecimiento de pastizales en determinadas áreas intervenidas, condición particularmente importante para regiones ganaderas afectadas por falta de humedad.

Campo bajo presión

Las altas temperaturas combinadas con escasez de lluvia aceleran la pérdida de humedad del suelo, elevan los requerimientos hídricos de los cultivos y pueden reducir su desarrollo y productividad.

En la ganadería, la reducción de pastizales y disponibilidad de agua puede incrementar los costos de alimentación, disminuir la productividad de los animales y obligar a los productores a movilizar ganado o reducir sus hatos.

Startup Renaissance, dirigida por el especialista Alejandro Trueba Carranza, desarrolla la formulación denominada Rainmate y sostiene que la estimulación de lluvias debe formar parte de una estrategia más amplia de manejo del agua.

El escenario adquiere relevancia ante las previsiones climáticas internacionales para los próximos meses. La OMM anticipa que El Niño tendrá una influencia importante sobre las condiciones meteorológicas mundiales durante lo que resta de 2026.

Ante ello, Startup Renaissance llamó a gobiernos y agroindustrias a establecer programas preventivos antes de que eventuales déficits de precipitación se traduzcan en pérdidas productivas.

La apuesta, señaló, debe combinar tecnología para estimular las precipitaciones con acciones permanentes de conservación del agua y recuperación de los ecosistemas.

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