Por el diálogo entre el titular de Gobierno estatal y el responsable e SADER-Jalisco, se levantó el bloqueo; mientras que expertos opinan que hay que mejorar el modelo agrícola federal
Por Amado Vázquez Martínez
Guadalajara, Jalisco.- 15 de octubre de 2025.- El maíz enfrenta su momento más crítico desde 2018: altos costos de producción, falta de agua, ausencia de políticas públicas efectivas y dependencia de importaciones, lo que lleva a producir solo 24 millones de toneladas de un consumo de 45 millones, que, para los expertos, deja claro que el modelo vigente agrícola actual ya no funciona y la única salida es integrar una estrategia nacional que combine tecnología, financiamiento, cooperación y visión de largo plazo.
En días recientes, unos 100 mil productores de maíz de 27 estados del país se manifestaron para exigir precios justos y atención a la crisis del sector, tomando casetas y realizando bloqueos para exigir pago por tonelada de maíz a siete mil 200 pesos, cerrar importaciones de maíz transgénico y recuperar el financiamiento al campo.
Pero no solo fueron los maiceros, sino los limoneros, aguacateros y otros agroproductores que reiteraron también la inseguridad en que trabajan y que afecta no solo a los maiceros, sino a todos los agricultores y ganaderos del país.
El denominado «paro nacional», organizado por el Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM), fue levantado en Jalisco -donde participaron cuatro mil campesinos-, tras el acuerdo de diálogo con autoridades estatales.
LEVANTAN PARO
El diálogo fue impulsado con los agroproductores por Salvador Zamora Zamora, secretario general de Gobierno del Estado de Jalisco y Eduardo Ron Ramos, titular de SADER-Jalisco, quienes señalaron que recibieron instrucciones del Gobernador Pablo Lemus Navarro, de apoyar a los productores maiceros de Jalisco.
«Ya hay un acuerdo con los productores y vamos a disipar esta manifestación. Los agricultores han demandado desde hace muchos años condiciones justas. Pedimos comprensión a la ciudadanía, porque ellos viven de sus cultivos, del maíz, que es patrimonio de nuestro país», señaló el Secretario General de Gobierno.
«El compromiso del Gobierno de Jalisco es atender las demandas de los productores y acompañarlos con precisión en su exigencia de un precio justo», agregó al detallar que estableció comunicación con la Secretaría de Gobernación del Gobierno de la República, con el objetivo de preparar la instalación formal de la mesa de trabajo en SEGOB.
Gracias a este diálogo, las carreteras y vías bloqueadas fueron liberadas, abriendo un canal institucional para discutir soluciones de fondo y al respeto, Eduardo Ron Ramos, dijo que los productores de maíz necesitan una política pública federal justa que garantice un precio adecuado por tonelada del grano para fortalecer su economía y apuntó que acompañará a los maiceros en el diálogo con las autoridades federales en SEGOB.

«El compromiso del Gobierno de Jalisco es atender las demandas de los productores y acompañarlos con precisión en su exigencia de un precio justo»: Salvador Zamora Zamora, Secretario de Gobierno del Estado de Jalisco.
ASÍ PIENSAN LOS EXPERTOS
Con respecto al origen y solución al problema del maíz, el exsecretario Víctor Villalobos Arámbula sostiene que el verdadero cuello de botella de la producción maicera es el hídrico: solo 6.6 millones de hectáreas en México tienen riego y menos de dos millones están tecnificadas.
«Cada tonelada que importamos es también agua que no tenemos», advierte. Su receta: tecnificar el riego, medir la huella hídrica y retomar el programa Maíz para México, con asistencia técnica y crédito productivo.
Para el industrial José Cacho, vicepresidente ejecutivo de MINSA, el problema no es la importación, sino por qué el productor nacional no logra llegar barato al comprador. “El país sí produce suficiente maíz blanco para la tortilla, pero el costo interno lo vuelve poco competitivo”, explicó.
Su propuesta es restaurar la agricultura por contrato, crear clústeres regionales y financiar el almacenamiento para que el agricultor “venda con oportunidad, no con urgencia”.
El exsecretario Francisco Mayorga Castañeda apunta a la raíz institucional: subsidios sin diagnóstico, falta de organización y un marco legal obsoleto. Propone replicar el modelo FARAJAL —un fondo de aseguramiento agrícola con participación público-privada— y crear un Consejo Mexicano del Maíz Blanco, con cooperativas modernas y fiscalmente ordenadas.
El especialista Arturo Silva Hinojosa advierte que solo 20% de los municipios mexicanos supera los rendimientos mundiales de maíz. «El maíz alimenta al mundo, pero la mitad de lo que consumimos lo importamos», lamenta y su visión es cerrar la brecha con transferencia tecnológica real, capacitación y mercados globales para el maíz blanco.
VOCES DEL CONSEJO NACIONAL AGROPECUARIO
Desde el CNA, su presidente, Jorge Esteve Recolons, coincide: «El campo requiere políticas sólidas, financiamiento accesible y certidumbre regulatoria». Asegura que el CNA busca construir, junto con la SADER y el sector privado, un modelo de crecimiento agroalimentario con visión sustentable, enfocado en ciencia, innovación y bienestar.
Luis Fernando Haro, su director general, considera que el gran obstáculo es la ausencia de una política agroalimentaria de Estado. «No hay banca de desarrollo, ni tecnificación suficiente, ni programas enfocados a la productividad», dijo. Propone una estrategia de largo plazo basada en seguridad hídrica, sanidad, extensión técnica y crédito rural.
Por su parte, Rogelio García Moreno, vicepresidente Agrícola del CNA, señala que la falta de crédito y políticas públicas claras ha dejado a miles de agricultores sin rentabilidad. «Competimos contra producciones de Estados Unidos fuertemente subsidiadas. Decir que el gobierno no puede es cómodo; dinero hay, pero mal enfocado», subraya. Para él, el país necesita una banca rural fuerte, esquemas de financiamiento de ciclo y políticas permanentes, no improvisadas.
El consenso es claro: el problema del maíz mexicano no es técnico, sino estructural. Los rendimientos son bajos, el agua escasa, el financiamiento inexistente y la política pública dispersa.
Pero también hay coincidencias en el rumbo: tecnificar el riego, ordenar la cadena, financiar al productor y construir una política nacional del maíz blanco.
México no puede seguir importando lo que históricamente ha sabido sembrar: el maíz no solo es alimento, es soberanía y cultura, y su rescate exige más que discursos: requiere acción concertada y visión de futuro.

El Gobierno de Jalisco y Sader estatal impulsaron una mesa de diálogo de maiceros y gobierno federal en la SEGOB con el objetivo de preparar la instalación formal de la mesa de trabajo.
Los productores de maíz necesitan una política pública federal justa que garantice un precio adecuado por tonelada del grano para fortalecer su economía, dijo Eduardo Ron Ramos titular de Sader-Jalisco, quien apuntó que acompañará a los maiceros en el diálogo con las autoridades federales en SEGOB.

