Banco de Alimentos: ejemplo nacional contra el hambre
EL CNA CONOCIÓ UN MODELO QUE RESCATA Y COMPRA ALIMENTOS PARA ATENDER A 135 MIL PERSONAS Y SU PROPIO PRESIDENTE JORGE ESTEVE LLAMÓ A REPLICARLO EN MÉXICO.
Por Amado Vázquez Martínez
Guadalajara, Jalisco.- En el estado que encabeza la producción agroalimentaria de México existe una contradicción difícil de ignorar: mientras Jalisco produce enormes volúmenes de huevo, leche, carne, berries, agave, granos, frutas y hortalizas, alrededor de 1.2 millones de sus habitantes enfrentan algún grado de carencia alimentaria.
Frente a esa paradoja, el Banco de Alimentos de Guadalajara ha construido durante años un modelo que combina rescate, adquisición, clasificación y distribución de alimentos para atender actualmente a 30 mil familias, alrededor de 135 mil personas, mediante la entrega de unas 60 mil despensas mensuales.
Ese trabajo fue conocido directamente por integrantes del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), que celebraron por primera vez una reunión de su Consejo Directivo en las instalaciones del organismo asistencial.
Más que la sede de una sesión empresarial, el lugar terminó convirtiéndose en el tema central de una reflexión: ¿cómo puede participar el sector que produce los alimentos de México en la solución del hambre?
EL HAMBRE NO ESPERA
José Luis González Íñigo, presidente del Consejo Directivo del Banco de Alimentos de Guadalajara, puso números y rostros al desafío.
Una de las primeras cosas que aclaró ante productores y empresarios fue que no todo el alimento entregado proviene de donaciones. Para mantener una despensa equilibrada y constante es necesario comprar huevo, arroz, aceite, azúcar, abarrotes y otros productos que no siempre llegan espontáneamente al organismo.
«Es imposible que podamos pretender entregar alimento solamente con las donaciones que tenemos», explicó.
El problema es elemental, pero contundente: una familia no puede esperar a que aparezca eventualmente un donativo. «La gente que necesita alimento lo necesitó hoy, lo va a necesitar mañana… el hambre no espera», resumió González Íñigo.
De ahí que el Banco haya construido mecanismos para transformar la solidaridad en algo permanente y a través del programa «Uniendo Manos», las empresas pueden aportar recursos para sostener mensualmente la alimentación de familias; particulares también pueden sumarse con aportaciones destinadas directamente a ese propósito.
Actualmente tres mil despensas son entregadas gratuitamente y la meta es que 10% de todas las despensas distribuidas pueda llegar sin cuota de recuperación a quienes se encuentran en las condiciones económicas más difíciles.
El reto, insistió González Íñigo, no consiste solamente en entregar más paquetes, sino en incrementar su calidad nutricional incorporando regularmente leche, huevo, frutas, verduras, leguminosas y proteínas.
FIN A LA PARADOJA
González Íñigo llamó a los empresarios agroalimentarios a construir una mayor sinergia con el Banco, aprovechar su capacidad productiva, sus redes comerciales y su conocimiento logístico para incrementar el número de personas atendidas.
El llamado encontró eco entre los asistentes y en la reunión, Gerardo García Menaut, integrante del CNA, se comprometió públicamente a respaldar a 20 familias y convocó a otros empresarios a incorporarse al esfuerzo.
La propuesta trasciende la filantropía ocasional. Lo que busca el organismo es generar una red permanente entre productores, agroindustrias, comercializadores, empresarios y sociedad civil, capaz de convertir excedentes, aportaciones y capacidad logística en alimento disponible todos los días.
BANCO EJEMPLAR
Después de recorrer las instalaciones fue categórico, Jorge Esteve Recolons, presidente del Consejo Nacional Agropecuario…

