Trump abrió por 90 días hasta 300 mil toneladas de productos para carne molida sin arancel fuera de cuota y México ve oportunidad, pero no tiene ventaja automática
Por Amado Vázquez Martínez
Guadalajara, Jal., 25 de agosto de 2026.– La decisión del presidente Donald Trump de abrir durante 90 días la puerta de Estados Unidos a hasta 300 mil toneladas métricas de productos destinados a carne molida, con la promesa de comercializarlos 25% por debajo de los precios actuales, desató una abierta rebelión entre los ganaderos estadounidenses y dirigentes republicanos de estados pecuarios.
La medida pretende contener uno de los alimentos que más se han encarecido para las familias estadounidenses. Sin embargo, productores y especialistas advierten que importar carne barata puede aliviar temporalmente el mostrador, pero también reducir los incentivos para que los rancheros reconstruyan un hato que se encuentra en sus niveles más bajos en 75 años.
Trump anunció el 21 de agosto que Estados Unidos permitiría el ingreso de hasta 300 mil toneladas sin el denominado arancel fuera de cuota y aseguró contar con el compromiso de que esa carne llegue al mercado 25% por debajo de los precios vigentes.
La Casa Blanca informó que la medida deberá formalizarse mediante una orden ejecutiva en las próximas semanas y hasta ahora no se han precisado los países proveedores, empresas participantes, distribución del volumen ni la forma en que se garantizará el descuento ofrecido.
Un hato agotado
El problema de fondo está en los corrales estadounidenses. El inventario de ganado bovino de Estados Unidos cayó a 86.2 millones de cabezas al primero de enero de 2026, su menor nivel en 75 años y dentro de ese universo había apenas 27.6 millones de vacas para carne, 1% menos que un año antes.
La sequía prolongada, el encarecimiento de la alimentación, años de márgenes reducidos y posteriormente la suspensión de las importaciones de ganado mexicano por el gusano barrenador presionaron todavía más la disponibilidad de animales para engorda y sacrificio.
El resultado llegó directamente al consumidor: en julio la libra de carne molida promedió alrededor de 6.89 dólares, casi 57% más que cinco años atrás, pero el índice de precios de la carne molida cruda se encontraba además 9% arriba respecto al mismo mes de 2025.
Y reconstruir el hato no se consigue en tres meses, pues una vaca normalmente produce un becerro al año y retener vaquillas para reproducción significa, en el corto plazo, sacar animales del flujo destinado al sacrificio.
Ganaderos dicen no
La National Cattlemen’s Beef Association (NCBA), principal organización de productores bovinos de Estados Unidos, reaccionó inmediatamente:
«Ningún productor de vaca-becerro en Estados Unidos está pidiendo un aumento de las importaciones», señaló la organización, que acusó a la administración de intervenir nuevamente en el mercado para tratar de reducir artificialmente los precios.
Su director ejecutivo, Colin Woodall, sostuvo que inundar el mercado con carne por debajo del precio de mercado no constituye una estrategia para reconstruir el hato estadounidense.
La NCBA argumenta que los altos precios actuales responden también a una demanda muy sólida por carne estadounidense y que introducir más producto extranjero precisamente cuando los ganaderos evalúan retener vientres y ampliar inventarios genera incertidumbre y puede retrasar esa recuperación.
La ruptura resulta especialmente significativa porque la propia NCBA felicitó públicamente a Trump después de su triunfo electoral de 2024 y manifestó entonces su disposición a trabajar con su administración.
Sin embargo, ésta tampoco es la primera confrontación por el tema, ya que en octubre de 2025 la organización ya había acusado a Trump de perjudicar a los productores estadounidenses cuando planteó aumentar las compras de carne argentina.
En febrero pasado la Casa Blanca autorizó otras 80 mil toneladas de recortes magros argentinos libres de arancel dentro de un cupo especial, también con el argumento de aumentar la disponibilidad de materia prima para hamburguesas y reducir precios.
Republicanos contra Trump
La inconformidad rebasó a las organizaciones ganaderas y alcanzó a legisladores republicanos que representan estados donde la producción bovina tiene enorme peso económico y electoral.
El senador Tom Cotton, de Arkansas, pidió a Trump reconsiderar la medida y sostuvo que importar carne por debajo de los precios de mercado colocará mayor presión sobre los ganaderos.
Mike Rounds, senador por Dakota del Sur, resumió su rechazo con una expresión directa: «Esto duele».

Pete Ricketts, de Nebraska, advirtió que inundar el mercado con carne extranjera puede comprometer a agricultores y ganaderos, mientras Tim Sheehy, de Montana y uno de los aliados de Trump, reconoció que había recomendado al presidente durante meses no seguir ese camino porque dificultaría la recuperación del hato.
La polémica adquiere además dimensión política porque las elecciones intermedias estadounidenses se celebrarán en noviembre y el costo de los alimentos se ha convertido en un asunto sensible para los votantes.
Trump defendió su decisión asegurando que bajar los precios «es lo que quieren los votantes», aunque reiteró su respaldo a los rancheros.
¿Y México?
Para México la situación abre una oportunidad comercial, pero requiere matices, puesto que el país ya disfruta de acceso libre de arancel para la carne que cumple las reglas de origen del T-MEC.
La eliminación temporal del arancel fuera de cuota no representa para la carne mexicana la misma ventaja que puede significar para proveedores sujetos al régimen general de cuotas, como algunos países sudamericanos porque el acceso libre para México y Canadá proviene desde el TLCAN y fue conservado bajo el T-MEC.
Por ello, el beneficio mexicano no consiste fundamentalmente en dejar de pagar un arancel que ya no pagaba, sino en la posibilidad de aprovechar la urgente necesidad estadounidense de proteína bovina y colocar mayores volúmenes de carne, particularmente producto magro utilizado para mezclarse con carne estadounidense de mayor contenido graso destinada a hamburguesas.
Y México llega a esta coyuntura con más carne disponible, pues el cierre estadounidense a los bovinos mexicanos por el gusano barrenador obligó a retener animales, engordarlos y sacrificarlos dentro del país.
El USDA proyecta que la producción mexicana de carne bovina crecerá alrededor de 11% durante 2026 y que las exportaciones también aumentarán significativamente como consecuencia de esa mayor disponibilidad.
De acuerdo con datos de ComeCarne citados por El Economista, durante enero-junio México exportó 149 mil 107 toneladas de carne bovina hacia Estados Unidos, 26.1% más que las 118 mil 278 toneladas del mismo periodo de 2025. El mercado estadounidense absorbió 90.5% de las exportaciones mexicanas de bovino.
Las 300 mil toneladas anunciadas por Trump representan, para dimensionar el tamaño de la operación, más del doble de todo lo que México colocó en Estados Unidos durante el primer semestre.

Brasil podría competir
Trump todavía no ha informado qué países recibirán acceso al nuevo volumen. Analistas internacionales señalan que Brasil podría ser uno de los mayores beneficiarios porque enfrenta precisamente aranceles fuera de cuota que ahora podrían desaparecer temporalmente. Australia, en cambio, ya dispone de condiciones preferenciales y también es uno de los mayores abastecedores de carne magra del mercado estadounidense.
Si grandes cantidades de carne brasileña, argentina o australiana ingresan simultáneamente buscando vender 25% por debajo del mercado, el incremento de la oferta puede presionar hacia abajo las cotizaciones de la carne importada.
Para México eso significaría una ecuación contradictoria: posibilidad de exportar más toneladas, pero probablemente con mayor competencia y menores márgenes.
De ahí que el verdadero impacto no podrá medirse hasta conocer las reglas de la orden ejecutiva, países participantes, productos comprendidos y condiciones bajo las cuales se pretende garantizar el descuento anunciado por Trump.
México recupera dos vías
El escenario coincide, además, con la reapertura parcial de la frontera estadounidense al ganado mexicano en pie.
Este lunes 24 de agosto comenzaron nuevamente los cruces por Douglas, Arizona, después de más de un año de restricciones relacionadas con el gusano barrenador e históricamente México aporta alrededor de 1.1 millones de bovinos anuales, equivalentes aproximadamente a 3% de la oferta estadounidense de ganado, aunque la recuperación será gradual y bajo estrictos controles sanitarios.
Así, México puede recuperar simultáneamente dos canales: la exportación de bovinos vivos y la creciente venta de carne procesada.

«Ningún productor de vaca-becerro en Estados Unidos está pidiendo un aumento de las importaciones»
National Cattlemen’s Beef Association
Sin embargo, ninguna de las dos medidas resolverá rápidamente el problema estadounidense, pues según análisis de economistas consultados por Reuters y Associated Press coinciden en que ni las 300 mil toneladas adicionales ni la reapertura gradual al ganado mexicano tienen tamaño suficiente para corregir de inmediato una escasez originada durante años.
El dilema de Trump es precisamente ése: bajar cuanto antes el precio de la hamburguesa sin derrumbar el precio que recibe quien produce el ganado.Y el dilema para México será aprovechar la ventana estadounidense sin terminar vendiendo más carne, pero más barata.

