Las importaciones de pechuga deshuesada crecieron 118% desde 2022 y avicultores estiman pérdidas por 27 mil mdp, por lo que piden eliminar la exención arancelaria
Por Amado Vázquez Martínez
Ciudad de México, 17 de agosto de 2026.– La creciente entrada a México de pechuga de pollo deshuesada procedente de Brasil amenaza con desplazar la producción nacional, frenar la inversiones y afectar el empleo en las regiones rurales, advirtió la Unión Nacional de Avicultores (UNA), que pidió al Gobierno federal eliminar la exención arancelaria vigente y sustituirla por un esquema de cupos de importación.
La organización alertó que las compras de este producto brasileño prácticamente se duplicaron en tres años: pasaron de alrededor de 90 mil toneladas en 2022 a más de 196 mil toneladas durante 2025, un incremento de 118%, de acuerdo con cifras de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).

El presidente del Consejo Directivo de la UNA, Lorenzo Martín Martín, sostuvo que la problemática dejó de representar solamente una disputa comercial y comenzó a impactar la capacidad de crecimiento de una industria que genera más de 886 mil empleos directos e indirectos en México, muchos de ellos vinculados con comunidades rurales.
Golpe al productor
«Cuando un productor deja de crecer, no se frena solamente una granja: se frenan empleos, compras a proveedores, transporte, servicios, inversión y oportunidades para las familias que viven en esas comunidades», afirmó el dirigente avícola.
Según estimaciones de la propia industria, entre agosto de 2025 y el pasado 12 de agosto de 2026, los productores mexicanos de pollo acumularon pérdidas superiores a 27 mil millones de pesos, situación que, advirtió la UNA, disminuye su capacidad de reinversión y genera incertidumbre sobre nuevos proyectos.
La organización calcula que por cada mil toneladas de pechuga deshuesada importada se dejan de producir alrededor de cuatro millones de pollos en México y de generarse 280 empleos.
Bajo esa estimación, sostiene que el crecimiento de las importaciones brasileñas desde 2022 habría impedido la generación de más de 40 mil 700 puestos de trabajo en el país.
«Cada proyecto que se pospone por falta de certidumbre representa empleos que no se crean y oportunidades que no llegan a las comunidades rurales», señaló Martín Martín.
Alerta por Europa
A la presión comercial se suma ahora un nuevo factor de preocupación para los productores mexicanos: Desde el pasado 12 de mayo la Unión Europea excluyó a Brasil de la lista de países autorizados para exportar carne de ave al mercado comunitario por no acreditar el cumplimiento de requisitos relacionados con el uso de antimicrobianos en animales destinados a la producción de alimentos.
De acuerdo con el comunicado de los avicultores, la medida europea entrará en vigor el próximo 3 de septiembre, circunstancia que genera preocupación ante la posibilidad de que parte del pollo brasileño que no encuentre salida hacia ese mercado busque colocarse en México.
La organización considera que este escenario podría aumentar todavía más la presión sobre los productores nacionales, que enfrentan diferencias de costos frente a Brasil por disponibilidad de tierra, agua, granos, oleaginosas y otros insumos.

Piden poner cupos
Ante este panorama, la UNA solicitó terminar con la apertura comercial que desde 2022 permite importar pechuga deshuesada brasileña mediante una exención arancelaria y reemplazarla por un cupo de importación con reglas transparentes.
La agrupación aclaró que su planteamiento no consiste en cerrar las fronteras ni impedir las importaciones, sino utilizarlas para complementar el abasto cuando sean necesarias sin desplazar la producción mexicana.
Los avicultores argumentan además que la apertura se justificó originalmente como un mecanismo para ofrecer menores precios al consumidor, pero sostienen que ese propósito no se alcanzó pese al fuerte crecimiento del volumen importado.
La UNA advirtió que los principales beneficiarios habrían sido importadores y comercializadores, mientras los consumidores continuaron pagando precios elevados y los productores mexicanos absorbieron parte del ajuste.
Apelan a Sheinbaum
Después de más de diez meses de plantear el problema ante distintas autoridades, la organización solicitó la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para eliminar la exención arancelaria aplicable a las importaciones brasileñas y establecer en su lugar un mecanismo de cupos.

La UNA subrayó que Brasil no tiene tratado de libre comercio con México, mientras los productores mexicanos compiten con los socios comerciales del país bajo reglas de intercambio y reciprocidad.
La organización considera que mantener condiciones extraordinarias de acceso para un país sin tratado comercial profundiza las asimetrías, particularmente porque México importa y paga en dólares una parte importante de los insumos utilizados por su industria avícola.
Inversión en riesgo
La preocupación también alcanza los proyectos de crecimiento anunciados para los próximos años. El sector avícola tiene previstas inversiones superiores a 3 mil 500 millones de dólares entre 2026 y 2030 en infraestructura, innovación, producción y comercialización.
De concretarse, esos proyectos tendrían potencial para generar más de 18 mil empleos directos, además de contribuir a los objetivos gubernamentales de incrementar la producción nacional de alimentos y reducir la dependencia de las importaciones.
Para la UNA, sin embargo, esas inversiones requieren certidumbre y condiciones de competencia que permitan mantener rentables las unidades productivas, particularmente las pequeñas y medianas.

«Las importaciones deben complementar a la producción nacional, no desplazarla ni mucho menos sustituirla».
Lorenzo Martín Martín
Presidente del Consejo Directivo de la UNA
«No pedimos cerrar las fronteras, pedimos reglas equilibradas. México puede y debe comerciar con el mundo, pero abrir el mercado no puede significar cerrar oportunidades para quienes producen, invierten y generan empleo en nuestro propio país», concluyó Lorenzo Martín Martín.

