Ante el incremento en el precio de la harina de maíz nixtamalizado, industriales prevén ajustes en estados donde se utiliza este insumo, no así donde hay inventarios de grano

Por Amado Vázquez Martínez

Ciudad de México, 16 de abril de 2026.- El aumento al precio de la tortilla en México es inminente en entidades donde la producción depende de harina de maíz nixtamalizado, que subió de precio, con un ajuste estimado de entre uno y dos pesos por kilogramo, advirtió Rubén Montalvo, ex presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Producción de Masa y Tortillas (CNIPMT).

El también dirigente del organismo en Cancún, Quintana Roo, fue claro: «Ya es imposible mantener el precio», luego de que las empresas harineras anunciaran incrementos recientes que impactan directamente el principal insumo del sector.

En México operan alrededor de 130 mil tortillerías, de acuerdo con datos del INEGI, lo que convierte a esta industria en un pilar del consumo básico nacional y en un termómetro directo de la inflación alimentaria: Rubén Montalvo, expresidente Cámara Nacional de la Industria de Producción de Masa y Tortillas (CNIPMT)

Presión por insumos

El detonante del ajuste es el alza en el costo de la harina, que representa alrededor del 45% del total de los insumos en la elaboración de tortilla, ya que tan solo en días recientes, se reportó un incremento de aproximadamente 450 pesos por tonelada, llevando el precio en regiones como el sureste a niveles superiores a los 20 mil pesos por tonelada de la harina nixtamalizada.

«Nosotros la harina la  compramos en más de 20 mil pesos, mientras el maíz puede conseguirse entre ocho mil 500 y nueve mil pesos», explicó Montalvo, al subrayar la disparidad de costos entre quienes trabajan con grano y quienes dependen de insumos industrializados .

Este escenario, dijo, se combina con aumentos acumulados en combustibles, energía y otros costos operativos registrados en el primer cuatrimestre del año, lo que vuelve insostenible mantener los precios actuales.

Tres años de contención

El dirigente recordó que el precio de la tortilla se había mantenido estable desde 2023, tras un periodo de ajustes derivados de la pandemia y una posterior intervención gubernamental para estabilizar los principales insumos.

El detonante del ajuste es el alza en el costo de la harina nixtamalizada, que representa alrededor del 45% del total de los insumos en la elaboración de tortilla, ya que anteayer una de las harineras fuertes del país aumentó a 450 pesos por tonelada y la segunda está a punto de hacerlo, llevando el precio en regiones como el sureste a niveles superiores a los 20 mil pesos por tonelada: Rubén Montalvo, expresidente CNIPMT

PREVÉN OTRO «golpe» al bolsillo del pueblo mexicano con el anunciado incremento al precio del kilo de tortilla.

«Hemos absorbido la inflación de los últimos tres años… pero ya es un sobrecosto que estamos cargando bastante fuerte», señaló .

En ese periodo, explicó, la industria evitó trasladar incrementos al consumidor, a pesar de presiones inflacionarias acumuladas de entre 3 y 4% anual.

Diferencias regionales

El impacto del aumento no será uniforme en todo el país. Mientras en entidades como Quintana Roo, donde casi el 100% de la producción utiliza harina, el incremento es inevitable, pero en estados donde predomina el uso de maíz en grano podría no registrarse un ajuste inmediato.

«Donde se trabaja con harina va a ser imposible que no suba la tortilla», enfatizó y añadió que en promedio nacional, el costo de producción ronda los 23 pesos por kilo, pero en zonas como el sureste puede alcanzar hasta 24 pesos, presionando directamente el precio final al consumidor.

Sin acuerdo nacional

Montalvo también aclaró que no existe un acuerdo generalizado para establecer un incremento uniforme, ya que cada productor toma decisiones según su estructura de costos.

«La Cámara no fija precios; cada compañero tiene sus cuentas y sabe qué le duele», sostuvo, al rechazar versiones sobre un aumento estandarizado.

«Donde se trabaja con harina nixtamalizada será imposible que no suba la tortilla», enfatizó el expresidente de la CNIPMT Ruben Montalvo y añadió que en promedio nacional, el costo de producción ronda los 23 pesos por kilo, pero en zonas como el sureste puede alcanzar hasta 24 pesos, presionando directamente el precio final al consumidor.

Esto ocurre en medio de mensajes contradictorios entre autoridades federales, como la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), que han insistido en que no habrá aumentos, mientras que agrupaciones del sector comenzaron a aplicar ajustes.

Industria bajo presión

El representante del sector insistió en que el incremento no responde a una intención de afectar al consumidor, sino a la necesidad de sobrevivencia de una industria históricamente presionada.

«No se trata de joder a la gente, se trata de sobrevivir como industria», afirmó.

Recordó que, aunque la tortilla dejó de tener precio controlado en 1998 durante el gobierno de Ernesto Zedillo, en la práctica el sector ha enfrentado restricciones políticas y sociales que han limitado los ajustes.

130 mil tortillerías

En México operan alrededor de 130 mil tortillerías, de acuerdo con datos del INEGI, lo que convierte a esta industria en un pilar del consumo básico nacional y en un termómetro directo de la inflación alimentaria.

Mensaje al consumidor

Ante el escenario actual, Montalvo envió un mensaje directo a la población:

«Si sube la tortilla es porque definitivamente ya no aguanta más», dijo, al reiterar que el sector ha contenido incrementos durante años y que el ajuste responde a factores externos como el alza en insumos y el contexto internacional.

El incremento, concluyó, será gradual y diferenciado por región, pero inevitable en buena parte del país, pese a los esfuerzos oficiales por contenerlo.

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