Alertan CNOG y OPORMEX que el ingreso masivo de res y cerdo desplaza producción nacional sin bajar precios al consumidor

Por Amado Vázquez Martínez / Tierra Fértil


Ciudad de México, a 15 de diciembre de 2025.- La importación indiscriminada de carne de res y cerdo, particularmente desde países sin tratado de libre comercio con México, como Brasil, se ha convertido en un factor de distorsión del mercado interno, sin beneficios comprobables para el consumidor final al no bajar de precio y con impactos directos en la rentabilidad de los ganaderos nacionales, advirtieron organizaciones del sector pecuario.

Para el presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), Homero García de la Llata, con cifras oficiales de Aduanas del Gobierno de México, a octubre de 2025 han ingresado poco más de 100 mil toneladas de carne, volumen que podría cerrar el año en alrededor de 120 mil toneladas, pese a que se trata de un país con el que México no tiene tratado comercial.

El dirigente ganadero subrayó que esta política de apertura está desplazando a proveedores tradicionales, poniendo en riesgo a cerca de 750 mil productores pecuarios del país, en un contexto donde el sector bovino nacional sí tiene capacidad para abastecer el mercado interno.

«La balanza comercial de bovinos carne ha sido superavitaria durante la última década y el sector puede cubrir el 100% de la demanda nacional», afirmó García de la Llata.

Como alternativa inmediata, la CNOG planteó que los ganaderos mexicanos están en condiciones de colocar en el corto plazo cerca de 420 mil cabezas de ganado de calidad de exportación en la industria cárnica nacional, animales que hoy no han podido salir del país debido al cierre unilateral del comercio de ganado en pie por parte de Estados Unidos, relacionado con el Gusano Barrenador del Ganado (GBG).

En este escenario, la organización propuso establecer un cupo máximo de 70 mil toneladas anuales para la importación de carne proveniente de países sin acuerdos comerciales, como Brasil, con el fin de evitar un mayor deterioro del mercado interno.

El caso del cerdo

En el sector porcino, el presidente ejecutivo de la Organización de Porcicultores Mexicanos (OPORMEX), Jorge Iván Espinosa Vázquez, advirtió que, de no respetarse el límite de 51 mil toneladas de carne de cerdo importada desde países sin tratado –como Brasil–, las compras externas podrían rebasar las 130 mil toneladas en 2026.

Aunque reconoció el valor del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC) como instrumento para proteger la economía familiar, Espinosa fue enfático en que el incremento de importaciones no se ha reflejado en una baja de precios al consumidor.

«Los precios finales no se han detenido. Los volúmenes de importación no correlacionan con los precios que monitorea PROFECO y, en cambio, distorsionan el mercado de la carne», señaló.

Datos de la industria y de asociaciones como Comecarne muestran que, pese al crecimiento de las importaciones, el consumo interno no ha registrado reducciones proporcionales en precios, lo que refuerza la percepción de que el beneficio se concentra en algunos eslabones de la cadena, pero no llega al productor ni al consumidor final.

Riesgo sanitario

Más allá del impacto económico, OPORMEX advirtió que permitir el ingreso de carne desde regiones sin equivalencia sanitaria ni trazabilidad homologada representa un riesgo grave para la bioseguridad nacional, además de comprometer la estabilidad del sector pecuario.

En este contexto, la organización recordó que ya presentó al Gobierno Federal el Plan México para la Industria Porcina, con el objetivo de impulsar la producción doméstica y alcanzar un crecimiento de 6.7% hacia 2030, elevando el abasto nacional hasta el 70% y avanzando hacia la autosuficiencia.

Diálogo abierto

García de la Llata confió en que las mesas de trabajo sostenidas con las secretarías de Agricultura, Economía y Hacienda, así como la disposición mostrada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, permitan poner freno a la sobreimportación de carne, sin comprometer el combate a la inflación ni la sanidad del hato nacional.

El mensaje del sector es claro: importar no puede ser sinónimo de desproteger, y cualquier política de abasto debe construirse con datos, sanidad y equilibrio entre productores, industria y consumidores.

Las cifras clave

En el caso de la carne de res, México cuenta con un hato bovino cercano a 36 millones de cabezas y una producción anual que ronda los 2.2 a 2.3 millones de toneladas, volumen suficiente para abastecer el mercado interno, cuyo consumo se estima en alrededor de 2 millones de toneladas anuales.

Aun así, en 2025 las importaciones de carne bovina –principalmente de Estados Unidos y Brasil– han crecido, pese a que el saldo comercial del sector ha sido superavitario durante la última década.

Tan solo desde Brasil, país sin tratado de libre comercio con México, las importaciones superaron las 100 mil toneladas a octubre de 2025, con una proyección cercana a las 120 mil toneladas al cierre del año, de acuerdo con cifras de Aduanas citadas por la CNOG. Este volumen equivale a más del 5% del consumo nacional, porcentaje que, según los ganaderos, podría ser cubierto con producción doméstica.

En paralelo, el cierre temporal de la exportación de ganado en pie a Estados Unidos dejó en el mercado interno alrededor de 420 mil cabezas de bovinos de calidad de exportación, presionando los precios al productor nacional.

Cerdo: más importación

En el sector porcino, México produce anualmente alrededor de 1.7 millones de toneladas de carne de cerdo, lo que cubre aproximadamente 60–65% del consumo nacional, mientras que el resto se complementa con importaciones, principalmente de Estados Unidos.

Homero García de la Llata, con cifras oficiales de Aduanas del Gobierno de México, cita que a octubre de 2025 han ingresado poco más de 100 mil toneladas de carne procedente de Brasil, volumen que podría cerrar el año en alrededor de 120 mil toneladas, pese a que se trata de un país con el que México no tiene tratado comercial.

«Los precios finales (de la carne al consumidor) no se han detenido. Los volúmenes de importación no correlacionan con los precios que monitorea PROFECO y, en cambio, distorsionan el mercado de la carne», señaló el presidente ejecutivo de la Organización de Porcicultores Mexicanos (OPORMEX), Jorge Iván Espinosa Vázquez

Sin embargo, en el marco del PACIC, el cupo autorizado para importar carne de cerdo desde países sin tratado comercial –como Brasil– se fijó en 51 mil toneladas. De no respetarse este límite, las importaciones podrían superar las 130 mil toneladas en 2026, advirtió OPORMEX.

De acuerdo con datos de la industria cárnica y con el monitoreo de precios de PROFECO, el aumento en los volúmenes importados no ha tenido una correlación directa con una baja sostenida en los precios al consumidor, lo que refuerza la crítica de los productores sobre una política que no beneficia ni al productor ni al consumidor final.

Para los ganaderos, el problema no es la importación como complemento, sino la falta de límites técnicos y comerciales, especialmente cuando existe capacidad productiva nacional disponible, no se observan beneficios en precios al consumidor y se incrementa el riesgo sanitario y la distorsión del mercado interno.


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