Tecnología, ciencia aplicada y soluciones desde el territorio marcan el pulso del Encuentro de Innovación Agroalimentaria 2025, evento en el que Sader federal premió a ganadores
Por Amado Vázquez Martínez
Ciudad de México, 12 de diciembre del 2025.– La innovación agroalimentaria, entendida como ciencia aplicada, tecnología útil y soluciones nacidas desde el propio campo, fue el eje central del Encuentro de Innovación Agroalimentaria 2025, una plataforma nacional que visibiliza proyectos capaces de fortalecer la soberanía alimentaria y la sostenibilidad productiva de México.
Las Secretarías de Agricultura y Desarrollo Rural (Agricultura), de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) y de Educación Pública (SEP), a través del Tecnológico Nacional de México (TecNM), llevaron a cabo la ceremonia de premiación del Encuentro de Innovación Agroalimentaria 2025, realizada en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

En su primera edición, el encuentro logró una respuesta inédita: 631 propuestas registradas, de las cuales 196 proyectos fueron evaluados a profundidad por un jurado integrado por 135 especialistas de 29 entidades del país. El proceso derivó en 71 finalistas y 17 proyectos ganadores, provenientes de 30 estados, reflejo de una innovación diversa, territorial y con vocación productiva.
Más allá de la premiación, el valor del ejercicio radica en los tres ejes estratégicos que guiaron la convocatoria: incrementar la producción de alimentos, reducir la dependencia de importaciones y promover prácticas sostenibles que respalden a pequeños y medianos productores, donde hoy se concentra uno de los mayores retos –y oportunidades– del agro mexicano.
Las iniciativas se distribuyeron en cinco categorías que van desde productores y estudiantes, hasta docentes, investigadores, unidades económicas, organizaciones sociales y gobiernos locales, confirmando que la innovación no es exclusiva del laboratorio, sino que surge también desde parcelas, aulas, comunidades y emprendimientos rurales.

Los proyectos ganadores no sólo recibieron constancias y apoyos económicos, sino acompañamiento técnico, capacitación especializada, visitas al CIMMYT y respaldo del IICA, elementos clave para escalar las innovaciones y evitar que las buenas ideas se queden en prototipos o diagnósticos.
En un contexto de presión climática, dependencia externa de granos y necesidad de producir más con menos recursos, el Encuentro de Innovación Agroalimentaria 2025 deja un mensaje claro: sin innovación aplicada, la agricultura no tiene futuro, pero con talento local, ciencia útil y articulación institucional, el campo mexicano sí tiene margen para transformarse.


