El sector de producción de frutillas consolida su posición global con nuevas variedades, más tecnología y una renovada conciencia ambiental y social
Por Amado Vázquez Martínez
La agroindustria mexicana de las berries se afianza como una de las más dinámicas del campo nacional, por su capacidad de generar divisas, empleos y bienestar social en regiones productoras y aunque enfrenta retos crecientes como la competencia internacional y el cambio climático, entre otros, el sector mantiene una sólida trayectoria gracias a la incorporación de nuevas variedades, la tecnificación y una renovada conciencia ambiental y social.
«La temporada 2024-2025 cerrará con cifras alentadoras, aunque con menos hectáreas sembradas que en ciclos anteriores», considera Juan José Flores García, director de Aneberries, en entrevista para Tierra Fértil en la que detalla el panorama general de la producción de berries en México.
Expone que la superficie sembrada bajó de 63 mil hectáreas a aproximadamente 48 mil, disminución que se explica por un recambio varietal profundo, que reemplazó cultivos tradicionales por nuevas genéticas de mayor rendimiento y también por la salida de inversionistas que incursionaron en el sector sin una visión de largo plazo.
El caso más ilustrativo es el del arándano azul: «Aunque se redujo la superficie en un 20%, la exportación se mantuvo, e incluso creció, gracias a nuevas variedades más productivas como Ventura, Bianca y otras», explica.
Con sólo nueve mil hectáreas, se alcanzarán 85 mil toneladas de exportación, la misma cifra que en el ciclo anterior; en contraste, la fresa vive un momento histórico: «Vamos a superar las 305 mil toneladas de exportación, algo nunca visto», afirma.
LA PRODUCCIÓN
La agroindustria de berries mexicana consolida su posición como potencia mundial, pues para la temporada 2024-2025, Aneberries estima una exportación total superior a las 563 mil toneladas: 305 mil de fresa, 110 mil de frambuesa, 85 mil de arándano y 63 mil de zarzamora.
La superficie total ha disminuido, pero la productividad por hectárea se incrementó considerablemente debido al recambio varietal y mejores prácticas agronómicas. «Este año estimamos un crecimiento del 5% en el volumen exportado, lo que demuestra que vamos por buen camino», subraya Flores García.
México mantiene su mayor fortaleza en el mercado norteamericano, con Estados Unidos y Canadá absorbiendo el 97% de las exportaciones; no obstante, el sector avanza hacia la diversificación, con presencia creciente en Japón, la Unión Europea y algunos países de Asia y Medio Oriente.
Luego, afirma: «Japón ha duplicado su demanda de berries mexicanas en una década, pasando de 800 a más de mil 600 toneladas, mercado que valora nuestra inocuidad y calidad», asegura.

VENTANAS COMPETITIVAS
Una preocupación persistente es la competencia con Perú, que ha ganado espacio en el mercado del arándano gracias a sus extensas áreas cultivadas y una ventana de producción muy amplia, de agosto a febrero.
«Perú está cubriendo las ventanas que antes eran de México, particularmente otoño e invierno, pero nosotros ahora concentramos nuestra producción en febrero, marzo y abril, cuando tenemos ventajas de cercanía y frescura», explica Flores.
La diferencia competitiva de México sigue estando en la logística, el sabor y la textura del fruto, así como en la capacidad de reacción ante cambios del mercado. «Nos ayuda estar a un día de los centros de consumo de EE. UU., mientras que Perú debe planear con semanas de anticipación», agrega.
México también apuesta por campañas conjuntas de promoción en Estados Unidos, junto con Chile, Canadá y el propio Perú, para aumentar el consumo global, explica el director de Aneberries.
EL BIENESTAR
Más allá de los rendimientos y las toneladas exportadas, el sector se caracteriza por su impacto social positivo, ya que se estima que genera más de 450 mil empleos directos, muchos de ellos ocupados por mujeres en tareas de cosecha y empaque.
«En los cultivos de arándano y frambuesa, el trabajo de las mujeres destaca por su calidad y cuidado, es un sector inclusivo por naturaleza», comenta el dirigente, al destacar el cuidado del personal femenino en el proceso de producción de las berries.
La agroindustria de berries ha sido pionera en elevar los estándares laborales: «Desde el principio pagamos salarios hasta cuatro veces por encima del mínimo legal. Hoy seguimos muy por arriba, con formalidad y respeto a la Ley Federal del Trabajo», indica.
Explica a detalle que Aneberries promueve la erradicación del trabajo infantil, que no existe en esta agroindustria, la igualdad de género y la seguridad social, además de cubrir buenos salarios, conscientes de que estos valores están ligados al acceso a mercados internacionales.

LOS RETOS
De cara al 2025, los retos del sector incluyen el cambio climático, plagas como trips y ácaros y un entorno internacional cada vez más competido. «La solución está en genética adaptada, innovación tecnológica y capacitación continua», afirma Flores.
Las nuevas variedades desarrolladas en México han mostrado mejor rendimiento y adaptación a nuestras condiciones, cita Juan José Flores al comentar el avance científico en producción de variedades resistentes y más productivas bajo las condiciones del campo mexicano.
El uso eficiente del agua es otro tema prioritario: El sector avanza en la implementación de riego por goteo, sensores de humedad y estrategias de agricultura de conservación. «Hay que producir más con menos agua».
«Y eso sólo se logra con ciencia y tecnología», sostiene, para añadir que Aneberries también trabaja con una lista autorizada de agroquímicos que cumplan con las normativas de México, Estados Unidos y la Unión Europea, para garantizar la inocuidad y sostenibilidad.

