El ensilaje o forraje fermentado es una de las alternativas para los ganaderos de alimentar a sus animales a un bajo costo y de manera nutritiva para que obtengan más leche y carne

Por Amado Vázquez Martínez

La preparación del ensilaje de maíz para que sea más nutritivo para el ganado al fermentarse ligeramente es una de las prácticas recurrentes en el campo mexicano ante lo elevado de las mezclas para para vacas y novillos, aunque a últimas fechas se ha intensificado debido a sus múltiples bondades y ahorros para los hombres del campo.

La ancestral práctica es un buen método de ahorrar alimento para la época de escasez de forrajes y por ello te presentamos la opinión del ingeniero Manuel Piña Ávalos, vicepresidente de Cadenas Productivas del CDAAJ, así como la visión del doctor Salvador Mena, director de Ciencias Agronómicas del CUCBA de la UdeG.

También te traemos la investigación de Jorge Urrutia Morales y Oscar Osmín Meraz Echavarría del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias del centro de Investigación Regional del Noroeste, campo experimental San Luis Potosí. 

SU IMPORTANCIA

En México no se produce mucho maíz amarillo, pues llega a un poco más de dos millones de toneladas y el sector pecuario, junto con el agroindustrial, requieren de otros 18 millones de toneladas anuales, ante lo cual el ensilaje permite conservar el grano y la planta para nutrir al ganado.

Es una técnica es lograda por la fermentación láctica espontánea en condiciones anaeróbicas, pues según los estudios consultados, las bacterias epifíticas de ácido láctico (BAC) fermentan los carbohidratos hidrosolubles (CHS) del forraje y producen ácido láctico, junto con otros en menor cantidad.   

Bajo esta modalidad de consumo de ensilaje se le ayuda a la vaca a que su alimento sea de más calidad para que la leche tenga un buen nivel de grasa y en ese sentido debe hacerse un uso inteligente de los residuos orgánicos, de los estiércoles de la vaca, para restaurar el suelo y principalmente bajar los costos de los fertilizantes.

El rendimiento por hectárea es muy variable, dependiendo de la región, las fechas de siembra, el ambiente, pero mediante algunos programas de casas comerciales pueden mejorar el rendimiento del maíz de un 15 a un 20% por hectárea.

Con buenos cuidados pueden alcanzarse valores desde 45 mil pesos extras por hectárea y ya en la actividad convertidos a leche hasta de 80 mil pesos, «ahora, dependiendo de si es de grano maduro o intermedio y que la planta esté sana, esté verde, para que tengan buena fibra y buena calidad».

Existen varios tipos de silos y destacan el de pastel y el de trinchera, el primero de los cuales se realiza en un sitio elevado, plano, con una ligera pendiente para evitar que le escurra el agua de lluvia y además evitará que los lixiviados provoquen la pudrición del forraje, por lo que muchos colocan un bordo alrededor; mientras que el segundo requiere una excavación y es más costoso.

“El ensilaje permite conservar el grano y la planta para nutrir al ganado, conservarlos durante al menos tres meses en época de escasez de forraje y alimentar al ganado con alimento de calidad.”

Fuente: SADER

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