Los borregos Pelifolk: codiciados por su sabor y producción de carne, son muy fáciles de vender y todo el año está garantizada su venta.

TF/Roberto Silva

Aunque nació en nuestra tierra y es bastante apreciado por su delicioso sabor en otras latitudes, sobre todo en las entidades del centro del país, para los paladares de los jaliscienses prácticamente no existe, sólo se acuerdan de él cuando tienen fiesta o salen con la familia o los amigos, a algún restaurante campestre a comer borrego al pastor y a «echarse una copita».

Nos referimos al borrego Pelifolk, orgullo de Jalisco y del cual en Tierra Fértil nos acordamos aunque no tengamos «bailongo».

Y sin pecar de soberbios, son un orgullo para Jalisco porque, pese a que todavía no tiene el registro oficial porque la SAGARPA aún no da su visto bueno, y por lo tanto, actualmente se maneja como una línea genética, los borregos Pelifolk son considerados la primera raza de ovinos producida en México.

Nacida en Zapopan y desarrollada en Zapotlanejo, para ser más precisos, presuroso nos aclara el médico veterinario zootecnista Benjamín Nuño Hernández, especialista en la producción de ovinos, su creador y principal impulsor.

Y es que los borregos Pelifolk son el fruto de más de cinco lustros de investigación por parte del veterinario Nuño Hernández y sus colaboradores, quienes buscaban obtener un animal que diera mejores rendimientos en la producción de carne. Dicho en otras palabras: que dejara más «lana» para el productor.

Y así, tras insistir e insistir, nace la raza Pelifolk, que es el resultado de la cruza de tres razas o sangres: la Black Belly (desarrollada en Barbados), Pelibuey (originaria de Africa)  y Suffolk, de origen inglés, y que dio como resultado un animal con más rusticidad, mejor adaptabilidad al medio ambiente del país, hembras más productoras de leche, con mayor musculatura, y por consecuencia, más carne, es decir, mayor rendimiento en canal, lo que representaba un plus para el negocio de la ovinocultura de nuestro país, ya que la producción cárnica es su principal objetivo.

¿CÓMO SE ORIGINÓ?

A finales de la década de los ‘80s los avicultores utilizaban a los borregos para limpiar la maleza que crecía en medio de las casetas donde estaban sus gallinas y en la granja avícola «La Rosa Tapatía», donde trabajaba Benjamín Nuño Hernández, ubicada en Tesistán, en el municipio de Zapopan, Jalisco, no era la excepción.

En ese entonces en la República Mexicana había varias razas de borregos, aunque no tantas como hay actualmente, y en Jalisco las que más se conocían eran las razas Black Belly y la Pelibuey, las cuales son buenas paridoras, pero no producen mucha carne.

Y es por ese motivo, que en los inicios de la década de los ‘90s se empieza a hacer el cruzamiento terminal con la raza Suffolk, que llegó a nuestro país procedente de Inglaterra, y cuyos ejemplares son más grandes y musculosos, para ser usada como raza mejoradora, es decir, para cruzarla con estas dos razas ya existentes en el país, y principalmente en nuestro estado, con el objetivo de obtener mayor producción de carne.

Entonces en la granja «La Rosa Tapatía», Nuño Hernández inició los cruzamientos usando hembras Black Belly y Pelibuey y sementales Suffolk, para  extraer las mejores características de cada una de estas razas y amalgamarlas, lo que dio por resultado corderos más grandes, es decir mayor producción de carne, pero… también trajo problemas.

«Cuando empezamos a hacer nosotros los cruzamientos, veíamos que teníamos algunos problemas de dificultad de parto, porque como el Suffolk es más musculoso, el cordero era más grande, entonces había inconvenientes para que parieran las hembras Black Belly y Pelibuey, pues son de talla más chica», explica Nuño Hernández.

A PORFIAR Y PORFIAR

Siguieron los trabajos de cruzamiento, Benjamín y su equipo continuaron insistiendo, hasta llegar a tener un producto con un octavo de Suffolk y 7/8 de Black Belly y Pelibuey, por lo que se le denominó a los animales resultantes de estas cruzas: borregos Pelifolk.

«La verdad es que al inicio ni pensábamos en que íbamos a hacer una raza, nada; el objetivo simplemente era darle más aptitud cárnica o más desarrollo muscular y capacidad de pastoreo a las hembras para que pudieran parir mejor y fueran más productivas», dice en forma sincera Benjamín Nuño.

Y agrega «después de que hicimos los primeros cruzamientos, empezamos a seleccionar a las hembras, a las mejores hembras, y sobre todo a las que parían mejor, las que no duraban tanto tiempo entre parto y parto y que tenían menos lana, y así fuimos cruzando cada vez más, tratando de diluir la raza Suffolk y dejar más línea de pelo, que por su característica, entre más pelo tengamos, tenemos hembras más paridoras y con más crías por año», señala el veterinario.

LAS «PANELAS»

Como un dato curioso, a los primeros animales, resultado de esta cruza, por sus características fenotípicas –es decir por su forma física externa— se les conoció como «panelas».

«Porque la mayoría eran blancas con algo de moteados de otro color, sobretodo oscuro, y la gente, al verlas decía: ¡mira parecen panelas!, entonces al inicio, algunas personas las conocieron como «panelas», pero ya cuando empezaron a crecer en número, pensamos en darles un nombre un poco más descriptivo acerca de las razas que le dieron origen y se quedó en Pelifolk», explica Nuño Hernández.

Benjamín rememora y agrega «después de ocho años de trabajos, sacamos 7 núcleos familiares para seguir reproduciendo en la zona de La Purísima, en Zapotlanejo; entonces ahí fue donde realmente seguimos el desarrollo de lo que es ahora la raza Pelifolk».

«Ciertamente tuvo su inicio, su incubación, su nacimiento, en Zapopan, en Tesistán, pero su desarrollo fue en La Purísima, en Zapotlanejo», aclara el especialista en ovinos.

CASI IGNORADO POR LOS JALISCIENSES

Pese a que Jalisco es uno de los estados más eficientes en la producción de borregos de todas las razas, según el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) de la SAGARPA, la población de ovinos en el estado es de 357 mil 433 cabezas, con una producción anual de 6 mil 224 toneladas que dejan una derrama económica de 157 mil 647 pesos, y que, de hecho, Jalisco es el mayor productor de ovinos de raza pura o de genética de la República Mexicana, en la mesa de los hogares jaliscienses la carne de borrego está prácticamente ausente, porque, salvo en ocasiones especiales como festejos familiares o en alguna otra fecha especial, es poco su consumo.

El motivo, Nuño Hernández nos lo explica: «hay un tabú entre los jaliscienses de que la carne de borrego es muy grasosa y que huele mal, ¿por qué tenemos ese tabú?, se pregunta Benjamín y él mismo se contesta, pues porque anteriormente los borregos se comercializaban con más edad y con sobre pastoreo».

«Entonces eso nos daba, cuando salía al mercado un borrego con más de un año, una coloración amarillenta a la grasa y sí con más olor a borrego, pero actualmente tenemos borregos de buena calidad que salen al mercado a los 5 ó 6 meses de edad, en donde la carne es excelente y sabe deliciosamente», explica.

«Entonces hace falta quitar ese tabú entre la población jalisciense, sobre todo a las amas de casa, y enseñarlas a cocinar más platillos donde el borrego sea el ingrediente principal, para que aumente el consumo entre los jaliscienses», aconseja Nuño Hernández.

BUEN FUTURO

Pese a esta situación, los ovinoproductores estatales no se preocupan, ya que la venta de su ganado está garantizada, porque el 94 por ciento de toda la producción nacional, incluyendo la de Jalisco, obviamente, se va hacia el centro del país, al Estado de México, a Hidalgo, Puebla, Querétaro y al D.F., en donde se consume en forma de barbacoa.

«No tenemos problemas de mercado. Nosotros (los productores) decimos que los borregos Pelifolk y en general, son billetes andando, billetes con patas, porque es muy fácil su venta, porque no es lo mismo vender un borrego de 40 ó 45 kilos, que vender un bovino de 500 kilos».

«Entonces los borregos son muy fáciles de transportar, de vender y tenemos un buen mercado todo el año, ya sea local o hacia el centro del país. Hay compradores que vienen cada ocho días a llevar borrego», afirma Nuño Hernández.    

Por ello, el Benjamín productor ve un futuro prometedor para la ovinocultura estatal, pero aconseja a quienes se dediquen o se vayan a dedicar a ella, trabajar con eficiencia para que dicha actividad les sea redituable.

PARA SABER

¿Qué es una raza?

Es un grupo de individuos, llámese de lo que se llame, en este caso de borregos u ovinos, que tienen características iguales entre sí, pero diferentes a otro grupo de su misma especie y, lo más importante, es que sus características las pueden heredar a sus hijos, para que sea considerada como una raza. Mientras que los hijos no sean iguales a sus padres, entonces no podemos decir que estamos hablando de una raza, estamos hablando de simples cruzamientos.

LO DIJO

«Los borregos son billetes andando, billetes con patas, porque es muy fácil su venta»

Benjamín Nuño Hernández

Médico Veterinario Zootecnista,

Especialista en producción de ovinos

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Revista Julio 2022

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