Jornaleras: Ellas, como sus hombres, tienen largas jornadas de duro trabajo a cambio de míseros sueldos.

Chilpancingo, Guerrero, 28 de junio de 2014.- María alista sus cosas, se prepara, junto con su marido y sus tres pequeños hijos, para dejar su terruño en la montaña de Guerrero e irse a la pizca. Su destino: los campos agrícolas de algún estado del Centro o del Bajío del país.

Así como María, miles de personas abandonan sus lugares de origen en Guerrero para cumplir con largas jornadas de duro trabajo en los campos de siembra de otros estados del país a cambio de míseros sueldos.

Según datos del informe “La montaña de Guerrero: tierra de mujeres migrantes”, presentado por Margarita Nemecio del Centro de Derechos Humanos Tlachinollan, cada año por lo menos 40 mil personas abandonan sus hogares en la sierra de Guerrero para trabajar en campos de siembra, lo que convierte a esta entidad en la mayor aportadora de mano de obra agrícola para los estados del Centro y El Bajío.

Margarita Nemecio dijo que de esas 40 mil personas, por lo menos el 47 por ciento son mujeres que, como los hombres, tienen jornadas de trabajo de más de 10 horas con un sueldo que no rebasa los 60 pesos al día. Cifra que muestra un aumento del 3 por ciento respecto al 2013.

DOBLE CARGA

Nemecio agregó que la edad productiva de una mujer jornalera agrícola es de los 7 a los 50 años y que más del 25 por ciento de ellas, desempeña su trabajo con un niño cargándolo en la espalda envuelto en un rebozo, ya sea su hermano o su hijo, expuso.

Dijo que las mujeres guerrerenses deciden abandonar por temporadas sus pueblos para emplearse como trabajadoras agrícolas por necesidad y lo hacen sin las condiciones mínimas de seguridad, exponiéndose a dificultades como falta de servicios médicos para ellas y sus hijos.

Durante la presentación del informe, que fue financiado por el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, dos jornaleros de la sierra guerrerense compartieron sus duras experiencias en los campos agrícolas de otros estados del país.

Por ello tanto el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan como el Consejo de Jornaleros Agrícolas Migrantes, que está integrado por 17 migrantes –de los cuales 11 son hombres y 6 mujeres– les piden a los gobiernos estatal y federal llevar a la sierra de Guerrero programas de apoyo y empleo para que miles de indígenas como María no abandonen su terruño para ser explotados.

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