El FDA: Enemigo mío

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"SENASICA, COFEPRIS Y FDA: debemos trabajar para ser uno mismo" (Foto: fda.gov)

Por Luis Alberto Cruz García

Hay películas buenas y hay películas malas. Aquellas que nos arrancan emociones y aquellas que nos hacen pensar “¿no podrían haber hecho algo mejor?”. En Enemy Mine (Enemigo mío, Estados Unidos, 1985), un humano y un drac –una especie de lagarto bípedo parlante- se enfrentan con odio por su supervivencia, entre ellos y contra un mundo inhóspito y sus monstruos. No obstante su deseo mutuo de exterminarse, ambos se dan cuenta que solos no llegarán lejos. “Este planeta no nos matará, si no nos matamos entre nosotros”, dice el drac. En términos cinematográficos, la película fue un churro. Hoy es una película de culto en la ciencia ficción y nos enseña una lección clave en el comercio de alimentos de México a Estados Unidos: debemos cooperar con la autoridad del vecino país, o no sobreviviremos solos.

¿Y qué quiere decir cooperar? Bueno, en términos comerciales, hay que considerar lo siguiente: Desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, los tres países firmantes –México, Estados Unidos y Canadá– respetamos el siguiente principio: cada país tiene el derecho de establecer su propio nivel de protección para su población y agricultura. Pero este principio se complementa con otros dos: toda protección debe ser consistente con el nivel de riesgo, y toda medida impuesta al otro país no debe ser mayor a la que se imponga a nivel nacional.

Esto, por supuesto, no ha sido del todo cierto. Una y otra parte, especialmente entre México y Estados Unidos, nos hemos acusado de trampas y malas mañas. Las industrias de las papas, el trigo, las manzanas, los aguacates y los mangos, han pagado millones de dólares en inspecciones extraordinarias por el hecho de no confiar mutuamente en nuestros sistemas de certificación. Unas fueron causas justas, otras meras represalias comerciales. Pero desde el año 2009 jugamos un nuevo juego. Este nuevo juego se llama Food Safety Modernization Act, o Ley de Modernización de Inocuidad de Alimentos. Algunas personas me dicen que la inocuidad no se puede modernizar. Siempre contesto que yo no hice la traducción.

Esta ley es responsabilidad de la agencia para la Administración de Alimentos y Fármacos, el famoso FDA. ¿Y por qué esta ley es importante ahora? Veamos algunos hechos históricos: Estados Unidos ha dependido de nuestro país para completar su abasto alimentario. México exportó en 2014 a ese país más de $21 mil millones de dólares en agroalimentos, con un crecimiento del 19 % en los últimos tres años, casi el doble de lo que vende todo el mundo a ese país. Como lo han confirmado decenas de estudios, esta generación de divisas beneficia muchos núcleos rurales y de alta y mediana marginación, por ello es que México se ha esforzado por preservar esa tasa de crecimiento.

Pero, como toda relación en la vida, no está exenta de sobresaltos. Existen los llamados “brotes de inocuidad de alimentos”, de la traducción de “food safety outbreaks”. Según el FDA, 48 millones de estadounidense se enfermarán este año por consumir alimentos contaminados, 128 mil de estos casos terminarán en el hospital y 3 mil personas morirán por el hecho de comerse una ensalada o una hamburguesa mal preparada o contaminada.

¿Y nosotros que tenemos que ver? Es muy sencillo: el FDA inspecciona los productos que exportamos cuando llegan al punto de ingreso, cuando se están distribuyendo en el mercado o cuando están disponibles en restaurantes o en el refrigerador familiar. ¿En serio? Pues sí, si algo tienen los investigadores del FDA es que han aprendido a ser meticulosos y exhaustivos. De esta forma, y gracias a una metodología que combina conocimientos biológicos, comerciales y estadísticos, los científicos del Centro de Control de Enfermedades de Atlanta y los investigadores de campo del FDA pueden acertar, con un margen de error, el origen de las contaminaciones.

Ello ha hecho que México tenga un historial de detecciones de contaminantes en productos que exportamos a ese país: Según el FDA, desde 1997 hasta la fecha, hemos enviado Hepatitis A en fresas y cebollín; Salmonella en jugo de naranja, melones cantaloupe, tomates y chiles, papayas, pepinos y mangos; y Cyclospora en cilantros; Puebla, Sonora, Sinaloa, Baja California han sido las fuentes de estos alimentos contaminados. Productores y empacadores han sido implicados ¿Qué producto, empresa y entidad sigue? ¡Ah!, porque, querido lector, habrá un nuevo caso. No lo dude.

Otro dato: de enero de 2011 a febrero del 2015, FDA realizó 45,800 detenciones de embarques comerciales al intentar ingresar a Estados Unidos. De estos, 5,549 fueron productos mexicanos. De estos últimos, 1,083 fueron detenidos por presencia de Salmonella, principalmente en frutas y hortalizas frescas. Es decir, un patógeno es la causa de rechazo del 20 % de los embarques que nos ha detenido en frontera el FDA. Por otra parte, la misma agencia mantiene vigentes 50 alertas de importación a lácteos, pescados, mariscos, frutas y hortalizas, dulces, miel y productos enlatados mexicanos por presencia de peligros físicos, químicos y biológicos ¿Ya me entiende porque es fácil que un estadounidense promedio considere a los alimentos de México un peligro?

En la película Enemigo Mío pasa lo mismo. Sin conocerse, humano y drac se lían en una batalla a muerte, pero es el drac en dar el primer paso. “Salvaste mi vida, ¿Por qué?” –Cuestiona el humano-. “Quizá porque necesito ver otro rostro, aún uno tan feo como el tuyo” responde el drac. Así es, los Estados Unidos necesitan de nuestros alimentos, aun cuando tengamos un historial de problemas. ¿Desea saber que problemas vienen de los alimentos que importamos de ellos? Vamos a tener que recurrir al Instituto Federal de Acceso a la Información, porque eso no se encuentra en ningún lado.

Una primera práctica que tienen el humano y el drac en la película es tratar de entenderse uno con otro. Así, se pasan intercambiando frases entre chuscas y serias para dominar sus lenguajes, siendo el humano más exitoso, por lo que el drac termina hablando inglés (aunque esto pasa en todas las películas de Hollywood). En el mismo tenor, FSMA entonces, viene a imponer un nuevo nivel de comunicación. Si la COFEPRIS y el SENASICA no pueden poner en orden a los exportadores, el FDA si puede. Y como ya he relatado en otras ocasiones, envían parejas a inspectores a lugares recónditos para saber si conocemos un nuevo idioma: el código 21CFR 110.

Entre otras cuestiones, surge la pregunta: ¿No es esta una violación a la soberanía? Aparentemente no. Y lo digo porque los inspectores estadounidenses son acompañados de la autoridad sanitaria mexicana federal y estatal, quienes no permitirían tal cosa, solo que asisten como testigos de palo. No pueden decir ni hacer nada. El largo brazo de la justicia americana ha alcanzado a los exportadores nacionales gracias al proyecto de regulación denominado “Programa de Verificación de Proveedores en el Extranjero”, promulgado al amparo de FSMA. Esto quiere decir que si usted realiza operaciones de exportación a dicho país, debe recibir a los inspectores del FDA. ¿Usted no les quiere abrir la puerta? Ellos no lo dejarán exportar, lo que se convierte en una presión comercial para un fin sanitario. ¿Es legal? No he sabido que alguien haya presentado queja formal.

Es por ello que como los personajes de nuestra película de referencia, es mejor dejarlos entrar en casa, aunque siempre tuve la impresión de que nosotros, como buen anfitrión, deberíamos emitir las reglas de conducta para tales inspecciones. En al menos un intento documentado, se solicitó al gobierno federal mexicano que indicara el marco de cooperación bilateral de estas inspecciones, el alcance, objetivos y metas de las mismas, el listado de verificación (checklist) sobre el cual se hace la inspección, las calificaciones del personal de FDA que hace la visita y por sobre todo, el mecanismo paralelo de evaluación de México a las condiciones de producción de alimentos en la casa de nuestros primos del norte. ¿La respuesta?: Consulten el oficio 2760 del 26 de abril del 2010 emitido por SENASICA. No tiene desperdicio.

El climax de la película llega cuando después de trabar una amistad a prueba de monstruos y lluvias de meteoritos, el drac da a luz partenogenéticamente a un heredero y le pide al humano que lo cuide como propio, lo que sienta la paz entre ambas razas. De igual forma, FSMA dará a luz un hijo: las reglas definitivas que sentaran los mecanismos para llevar a cabo tales inspecciones en México y el mundo.

“Que estarías haciendo sin mí” – dice el humano. “Estaría en mi casa”, contesta el drac. Creo que los inspectores de FDA no vienen por voluntad, sino que los mandan a crear “capacidades en el extranjero”, tal como lo hacen personal de la DEA, CIA, FBI y el ICE. Estoy seguro que todos ellos estarían felices en su casa, como el drac, pero deben atender las necesidades de sus “amigous” y nosotros debemos poner carita feliz al recibirlos. Igual que recibir en mi casa a un extraño como si fuera amigo mío.

@lcruzg01

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