«Combaten» anemia con harina de maíz sin nutrientes

Un estudio descubre que a los más desprotegidos les dan «gato por liebre» con un programa de salud pública  

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UN ESTUDIO develó que la harina de maíz que se reparte no ayuda a reducir los problemas de anemia del país.

Ciudad de México, México, 30 de noviembre del 2018.- Un estudio descubrió que a los mexicanos más desprotegidos se les da «gato por liebre» mediante un programa de salud pública creado para combatir la anemia, el cual es una falacia porque incumple con el objetivo para el que fue creado.

Lo anterior lo afirmó Marcos Arana Cedeño, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición (INCMNSZ) y miembro de la Red Mundial de Grupos Pro Alimentación Infantil (IBFAN).

Agregó que los productos derivados de la harina de maíz que consumen estas personas y que fueron estudiados, no contienen las fortificaciones de hierro que establece la Ley General de Salud.

En declaraciones al periódico «Crónica», el investigador señaló que esto fue el resultado que arrojó el estudio «Harina de otro costal: La fortificación de alimentos de México a Examen».

Dicho análisis fue realizado por la organización internacional Fundación Changing Markets y la mexicana Proyecto Alimente, en coordinación con la Alianza por la Salud Alimentaria.

Los resultados establecen que sólo cuatro de doce marcas de harina comercializadas en el país cumplen con el requisito de fortificación de hierro (Fe) recomendado por estándares internacionales.

«Es preocupante que una de las medidas de salud pública que el gobierno ha adoptado para reducir el déficit de hierro en la dieta de los mexicanos -una de las causas más importantes de anemia que vive una parte importante del país- no se cumpla», señala Arana Cedeño.

Explicó que «lo que hizo el estudio es revisar qué tipo de hierro y sus cantidades se emplea para cumplir con un lineamiento que está en las normas del país, lo que no sucede y esto es algo que la propia autoridad debió reportar hace tiempo», indicó.

El científico explicó que EN la harina que se reparte hasta los lugares más apartados del país y es parte de la dieta básica de la población, el hierro utilizado en la mayoría de las ocasiones no es el más adecuado: es de tipo electrolítico, que no es biodisponible.

De esta forma, añadió, la mayoría de las empresas cumplen con los requerimientos en el papel, pero con un componente inútil para mejorar la disponibilidad de hierro con el cual las personas puedan reducir su déficit y disminuir los problemas de anemia del país, agrega Arana.

«No hay una explicación lógica de por qué se utiliza un hierro que no es el recomendado por la Organización Mundial de Salud (OMS); el que usan las compañías debería utilizar un compuesto llamado fumarato ferroso o en todo caso sulfato ferroso y no este hierro electrolítico. No todas incumplen, pero sí la mayoría».

El estudio, que se presentó en el Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición, en Guadalajara, omite el análisis de micronutrientes añadidos, como el hierro y el zinc, y no detalla sobre cómo el gobierno debe supervisar y hacer cumplir la fortificación.

«Aunque la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) parece estar haciendo algunos muestreos y pruebas limitados, no está claro si también auditan el proceso de fortificación en los molinos de harina», dijo.

Indicó que si bien existe una norma, ésta tiene ambigüedades que, a partir de este estudio, deberían ser corregidas, «establece e indica que la fortificación de harinas con hierro debería de ser fumarato o sulfato ferroso, pero queda una ambigüedad para el uso de otros compuestos, entonces esto ha permitido que no se utilicen los de mejor calidad».

Afirmó que la diferencia de costo es mínima, pero quizá haya una explicación de por qué las compañías incumplen, «pero es trabajo que la COFEPRIS no ha llevado a cabo. Es una de las grandes interrogantes”, finalizó.

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